¿QUÉ HACER? MANEJO DE OTRAS PATOLOGÍAS EN ADULTOS MAYORES DURANTE LA PANDEMIA

Los adultos mayores, en general, deben enfrentar además otra serie de complicaciones, patologías y enfermedades propias de los años en medio de la crisis por el Covid 19. Enfermedades del sistema circulatorio, tumores malignos, enfermedades respiratorias, endocrinas y digestivas son las principales causas de mortalidad en las personas de 65 o más años en Chile, un país donde la población de tercera está en constante crecimiento… Pero ¿Cómo enfrentar esta realidad en medio de una pandemia que los obliga a aislarse y evitar contacto?

El Covid 19 nos ha dado un verdadero baño de realidad. Seguimos enfrentando una crisis sanitaria que nos tomó por sorpresa y con las defensas bajas. La pandemia no ha hecho diferencias, el virus sars-cov2 (coronavirus) no distingue y simplemente se apodera de quien se cruce en su camino sin ninguna piedad y mientras más débil su rival, evidentemente, más terrible es su ataque.

Aunque la edad por si misma no determina un riesgo mayor, lo cierto es que buena parte de la población de tercera edad tiene enfermedades de base o un sistema inmunológico deprimido. Esto hace a nuestros ‘abuelos’ más vulnerables ante la amenaza actual, por lo mismo se han decretado medidas especiales para ellos, con el fin de evitar tragedias relacionadas con la pandemia

Sin embargo, poco se ha hablado de cómo pueden y deben seguir combatiendo con estas otras enfermedades que los afectan en medio de un escenario convulsionado, complejo y que prácticamente los obliga a estar aislados, afectando así también su salud mental.

La doctora María Teresa Aguilera, dedicada especialmente a los cuidados paliativos y manejo del adulto mayor, explica que además la pandemia provoca un efecto doblemente negativo en ellos.

“Quedó documentado con lo que pasó en España, donde se produjo una segunda oleada de fallecimientos, paralelo al COVID, que tuvo relación con todos los pacientes que se dejaron de tratar por evitar ir a los hospitales, por la tardanza en las consultas. Simplemente hay muchos pacientes con enfermedades crónicas que al no ir a sus controles se descompensan y esas descompensaciones generan situaciones de mayor gravedad que puede incluso llevar a la muerte. Entonces la segunda oleada de fallecimientos que se dio en Europa fue precisamente la muerte de pacientes ancianos ‘No Covid’, por darle una etiqueta, sino que crónicos descompensados, en general”, comenta.

“A raíz de aquello el ministerio de salud en Chile está tratando de que los pacientes vayan nuevamente a los consultorios, a controlarse y todo, entendiendo que en algunas zonas aún no es posible porque no hay tantos médicos trabajando, la espera es larga y por otra parte el hacinamiento que se produce en los hospitales, consultorios y en las mismas clínicas muchas veces genera miedo en el adulto mayor. Entonces no creo que a corto plazo sea posible para ellos volver a controlarse en un Cesfam, por ejemplo. Esta situación del Covid, esta incertidumbre que genera esta enfermedad provoca verdadera angustia en los corazones de los adultos mayores”, agrega la profesional.

La doctora, que decidió estudiar medicina luego de ver sufrir a su abuelo por los dolores provocados por un cáncer a la próstata con metástasis ósea, lleva largos años dedicada al cuidado de los adultos mayores, desde que al inicio de su carrera tuvo que hacerse cargo de la unidad de cuidados paliativos en el hospital de Tomé.

María Teresa comenta que este es un momento muy complejo sin duda donde no hay una fórmula mágica para resolver qué hacer con nuestros ‘abuelitos’.

“Es difícil generar un estándar en cuanto a cuándo es necesario llevar a un adulto mayor a un centro médico. Pero, por ejemplo, mi padre tiene una cardiopatía coronaria, entonces ante un dolor torácico intenso, que no cede o si veo alguna característica que me haga pensar que podría estar sufriendo del corazón, lo llevaría. Si mi mamá, por otro lado, tiene varias patologías, pero todas compensadas, es otro el escenario, pero si yo veo, por ejemplo, que tiene la presión arterial muy elevada, por ejemplo sobre 180/110 de una manera abrupta, o que tenga alguna parálisis de alguna parte de su cuerpo o una cefalea muy intensa que no ceda a una primera atención, ahí sería sumamente importante llevarla a un centro de atención” indica la médico que profundiza.

“Otro caso es si un adulto mayor siente algo que nunca antes haya sentido en su vida y que sea de una intensidad alta o que lo invalide o tenga que estar acostado por ese síntoma. Ahí también es importante tener ojo y actuar. Pero si me preguntas si hay un checklist de síntomas para determinar cuándo llevar a tus papás a urgencia, yo creo que no existe, porque si bien hay lugares comunes va a depender de cada adulto mayor. Lo que si es importante es que cada una de las patologías que tengan los abuelitos sean compensadas, que se tomen sus medicamentos, que ojalá no pierdan sus controles y si van a perder sus controles con su médico tratante que busquen otros médicos en los que puedan confiar, como médicos de cabecera, de familia, a los cuales se les pueda recurrir para comentarles sobre la sintomatología que puede aparecer en este período y ellos puedan determinar si requieren o no la evaluación o la atención de urgencia. La doctora María Teresa Aguilera, actualmente, trabaja haciendo consultas y turnos tanto en Clínica Universitaria y en el Hospital Clínico del Sur, también está apoyando a los adultos mayores en este complejo momento brindando atención a domicilio de manera integral.

“Hoy en día estoy acudiendo a los domicilios para ir a visitar a los adultos mayores o adultos en general para que no pierdan sus controles médicos y evaluarlos de forma integral. En mi caso la evaluación integral guarda relación con una visión global, con una visión más macro del paciente, no es solamente ‘ah, es que usted tiene tos… entonces le vamos a revisar los pulmones, la garganta, vamos a mirar los ojitos y vamos a pedir exámenes’, NO, se trata de ver más allá, ver todo, dónde vive, cómo duerme, qué es lo que come, cómo camina, las actividades que realiza, los dolores o complicaciones desde un simple dolor de cabeza hasta cómo está para ir al baño, de repente si tiene pesadillas o pensamientos negativos, angustia, etc. Entonces es evaluarlo también en su esfera social, con las personas que vive y cómo vive, también en su esfera comunitaria, por supuesto su esfera física propiamente tal y también la esfera psico-emocional y anímica; cómo se siente. Luego esa evaluación integral se da a conocer también a los hijos y se entrega un plan de acción por ejemplo con las comidas, los medicamentos, el ejercicio, un calendario de actividades, se programan los controles médicos con exámenes generalmente cada seis meses. Entonces la idea es no ir más de dos veces en el año a verlos, pero los pacientes tienen mi WhatsApp entonces ante cualquier duda o molestia me pueden contactar y así yo puedo evaluar qué es lo indicado”.

INMUNO-DEPRESIÓN

La edad no es una variable crítica exclusiva, según apuntó el el Dr. Gerardo Fasce, presidente de la Sociedad de Geriatría y Gerontología de Chile, en entrevista con la Tercera, por lo que establecer una relación directa entre infección y edad es erróneo. Sin embargo, reconoce también, que es natural que a mayor edad la posibilidad de tener enfermedades de base aumente, por lo que es importante tener ojo sin discriminar netamente por la edad.

En este sentido, apunta la Dra. Aguilera, que una de las aristas más preocupantes de la situación de los adultos mayores frente a la pandemia tiene que ver con el deterioro general de su sistema inmune, especialmente relacionadas con algunas patologías complejas

“Por ejemplo, la mayoría de los pacientes con cáncer son pacientes inmunodeprimidos, así mismo los diabéticos, algunos casos de reumatitis reumatoidea o lupus, que toman inmunosupresores. Todos esos pacientes en general que toman inmunosupresores no deberían por nada del mundo ni dar un pasito afuera de la casa, esos pacientes sí que deberían tener controles estructurados por su médico en domicilio. En el caso específico del cáncer, en teoría, hay que estar siempre en cuidado de no infectarse, porque pueden presentar lo que se denomina una neutropenia aguda, que son bajas importantes de la cantidad de leucocitos y al presentar eso quedan prácticamente sin inmunidad, entonces se pueden infectar de cualquier cosa, por lo que lo ideal es hacer los controles en domicilio. Muchos oncólogos hacen domicilio así como hay mucho que no lo hacen, entonces es fundamental que los médicos que hacemos ese servicio tengamos la capacidad de comunicarnos con los médicos tratantes para que pasemos a ser como los ojos de los médicos especialistas de cada paciente, es importante que se transforme en una suerte de interconsultor”, explica.

Por otra parte, cuenta que muchos adultos mayores son frágiles lo que hace que los ‘controles sanos’ sean una necesidad imperiosa.

“En estos tiempos de pandemia todas las esferas de un adulto mayor se pueden descompensar partiendo por la esfera social, ya no pueden ver más a sus hijos, a sus nietos, que son muchas veces su razón de vivir, se derrumba una esfera que es fundamental para que se mantenga sano, se genera soledad, que se transforma en angustia. La familia, por no contagiar al adulto mayor, es capaz de dejarlo encerrado un año, pero el simple hecho de no estar con sus seres queridos puede generar en el adulto mayor un montón de otras patologías”, argumenta la Dra. Aguilera.

Aunque puede parecer más seguro que un médico visite la casa que ir a una clínica, muchos familiares también temen que un profesional de la salud que esta expuesto al sars-cov2 de manera directa en los centros de salud pueda infectar a sus ‘abuelitos’ al ingresar al domicilio y es por eso que para María Teresa las medidas de seguridad son fundamentales.
“Yo todos los días viernes me tomo la PCR, los fines de semana trato de no hacer visitas a menos de que sea algo sumamente urgente para poder esperar el resultado del examen, estando negativo vuelvo a hacer visitas. Por otra parte, en cada domicilio, me pongo una pechera plástica, que cubre de la muñeca hasta los tobillos, ocupo guantes, cubre calzado, mascarilla KN95 y escudo facial, además de la cofia, entonces estoy completamente cubierta. Me visto en la puerta de la casa y cuando salgo descarto todo lo que utilice en ese minuto. Los implementos se limpian con amonio cuaternario o alcohol después de cada consulta”, relata para finalmente hacer una reflexión sobre el estado actual de las cosas y su afectación en la vida de los abuelos.

“Es importante en este período el aislamiento social, pero que no sea extremo. Visité recientemente a un abuelito de 78 años, que lo que más tenía era pena porque no podía ver a su nieto, era lo único que quería. Más que haberse caído o haberse pegado en la cabeza lo que lo estaba afectando era el dolor y la rabia de no poder ver a su nieto porque la gente no se cuidaba y eso significaba que iba a pasar más tiempo sin ver al niño. Tuve que llamar a su hija y pedirle que lo llevara aunque fueran 15 minutos a ver al tata, que lo viera, que hablara con él. Es cierto hay que tomar medidas súper estrictas para que esta cuestión del COVID pase, pero las excepciones confirman la regla, no podemos dejar que la salud mental de nuestros adultos mayores se nos vaya por el tacho de la basura a raíz del COVID porque los vamos a matar de pena. Lo mismo pasa con las patologías, no los aislemos de sus controles porque los necesitan, en agosto todos van a llevar 6 meses encerrados, pero hay que controlarlos, tiene que verlos un médico porque si no las consecuencias pueden ser aún peores”, concluye emocionada la médico.

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