El ex concejal por Penco se embarca en una nueva aventura electoral. Esta vez buscará un asiento en la mesa de los constituyentes un sueño para cualquier abogado comprometido con su labor y servicio social y un lugar donde espera poder aportar con sus virtudes que dice son el humor, el compromiso y una apertura al diálogo muy necesaria en un chile convulsionado y ansioso por una mejor calidad de vida .

Es la tarde noche del 25 de octubre del 2020, las calles están efervescentes. Con más de un 78% de las preferencias el pueblo de Chile había decidido que quería una nueva constitución en un plebiscito que costó casi un año organizar producto de la pandemia, pero que al fin y al cabo resultó ser el proceso electoral con la mayor cantidad de votos emitidos en la historia del país.

Las imágenes de los festejos se tomaban las pantallas de la televisión y los muros de las redes sociales y en casa del ex gobernador de Concepción, Alejandro Reyes, también observaban las celebraciones.

En ese instante Catalina, la hija de 7 años del ex presidente regional de la UDI, hizo una pregunta que cambió el destino del hombre criado en el sector de Lo Pequén en Concepción… ¿Papá, por qué está toda esa gente tan feliz celebrando en la calle?

Para explicar Alejandro fue a su biblioteca y tomó una edición de la Constitución Política de la República de Chile, un libro que lo ha acompañado en su carrera como abogado constantemente, y le empezó a contar que tal como en una casa, en un país también se necesitan reglas y que la gente había decidido que estas reglas debían cambiar pero que aún no se sabía cuáles iban a ser esas reglas porque ahora se tenía que elegir a las personas indicadas para escribir un nuevo libro. La respuesta de la pequeña Catalina fue simple y clara: “quiero que tú escribas ese libro”.

“Ella me dijo que quería que yo escribiera las reglas, que yo escribiera ese libro, porque yo le mostré la constitución y le dije que era el libro que tenía las reglas y no me paró de lesear hasta que le dije que tenía que verlo y que a lo mejor sí podía escribir las reglas”, recuerda entre risas el abogado formado en la prestigiosa facultad de derecho de la Universidad Católica de la Santísima Concepción.


Más allá de la anécdota, tras conversaciones con su familia, su círculo cercano y político, Alejandro decidió embarcarse en la aventura y transformarse en candidato a constituyente por el distrito 20 (Chiguayante, Concepción, Coronel, Florida, Hualpén, Hualqui, Penco, San Pedro de la Paz, Santa Juana, Talcahuano, Tomé).

“Es relevante lo que va a ocurrir acá porque nos va a delinear, nos va a definir para dónde queremos llevar a Chile, hay muchas cosas que se podían cambiar sin modificar la constitución, es cierto, pero si lo que se quiere es debatir el camino del país en los próximos 50 años es necesariamente desde la constitución y quiero ser parte de esa conversación”, comenta Alejandro y así comenzamos una conversación que nos lleva por su vida, su carrera, sus anhelos y sus sueños.

EL DIRIGENTE ESTUDIANTIL

Nacido en la ciudad Victoria, fruto del amor de la pareja conformada por el médico Darío Alejandro Reyes Núñez (quien por ese entonces ‘devolvía’ se beca en esa localidad de La Araucanía) y la funcionaria judicial Ana Rosa Schwartz Bustos, Alejandro y su familia regresaron pronto a Concepción donde hizo su enseñanza básica en el Instituto Humanidades para luego saltar en media al Colegio Concepción, donde terminó de aclarar su mente pues desde pequeño se interesó por el mundo del derecho.

“Desde niño quería ser abogado. Cuando ingresé a la carrera no postulé a ninguna otra cosa, si no quedaba en derecho no quedaba en la universidad, así de categórica fui mi decisión. Tenía la idea súper fija de que quería ser abogado, tenía la idea de justicia en mi cabeza, una visión súper clara de lo que hacen los abogados, del rol que cumplen en la sociedad, a mí me enseñaron súper bien la diferencia entre ser abogado y estudiar leyes, porque efectivamente las leyes es algo que cualquier persona puede aprender de memoria, pero el abogado está llamado a cumplir un rol en la sociedad muy distinto, es mucho más integral”, cuenta el ahora candidato a constituyente, que en el mismo período comenzó también a mostrar su interés en la política.

Fue dirigente estudiantil durante todo el paso por la facultad de derecho de la UCSC y presidente de ese centro de alumnos desde el segundo año hasta que egresó. Aunque se le propuso postular a la federación de estudiantes, coincidió con su proceso de examen de grado, por lo que privilegió los estudios y declinó la oferta política.
Además de su navegación por las aguas dirigenciales, también destacó en lo académico llegando a ser ayudante del ramo de derecho político, cosa que hoy ve como un puente a lo que podría enfrentar en las mesa de los constituyentes de ser electo.

“En esta encrucijada que está viviendo el país hoy de construcción de un nuevo pacto social y de las reglas del juego por los próximos 50 años pienso que el rol de abogado calza perfecto. Fui ayudante en la universidad del ramo de derecho político constitucional por lo tanto cuando estaba estudiando obviamente uno se pasaba por la cabeza la idea de haber cambiado o puesto cosas dentro de la constitución, hay un bichito que naturalmente a uno le surge de yo si hubiese estado ahí hubiese hecho esto o lo otro y habiéndolo visto 25 años después en un país completamente distinto al de ese entonces, es difícil imaginarse que te puede tocar realmente vivir un momento tan histórico como el que nos está tocando vivir ahora donde resurgen todos los sentimientos, ganas de poder contribuir desde lo humano, desde lo político, desde lo jurídico, es un momento donde uno tiene un sentimiento especial”, comenta Alejandro.
“La motivación para estar ahí es súper múltiple, no es sólo desde lo político, sino también desde lo profesional, lo académico, el querer estar desde la convicción profunda de que uno puede hacer un aporte sustantivo y no sólo ser una voz más en el arcoíris político, no ir a defender una trinchera, sino que realmente creer que se puede ser un aporte, pero al mismo tiempo es una sensación que se produce que te mueve en lo más íntimo”, agrega.

ABOGANDO UN CHILE DISTINTO

En este sentido Alejandro Reyes, casado con Carolina Arias y padre de Mauricio (18) y Catalina (7), tiene claro que el trabajo es arduo, que es necesario llegar a acuerdos para sentar las bases de unChile más próspero e igualitario y ya piensa en los ejes que deben estar sí o sí en la nueva carta magna.
Reconoce, sin embargo, que la constitución de 1980 tiene aún puntos muy importantes que debiesen mantenerse e incluso potenciarse.

“Hay temas que fueron muy buenos, por ejemplo una innovación de la constitución del 80 y que es importante cuidar e incluso reforzar es el recurso de protección, que es una creación de la carta constitucional de 1980. Mucho se habla que es una constitución que no protege los derechos humanos y cosas por el estilo, sin embargo, hoy la mejor garantía, el mejor vehículo para la garantización de los derechos humanos en Chile es a través de los recursos de protección”, señala Reyes.

“En ese sentido creo que lo bueno hay que cuidarlo, evitar que se elimine y tratar de hecho que se fortalezca. Evidentemente, por otra parte, hay que reevaluar instituciones que hoy por hoy están en desuso, como el consejo de seguridad nacional y por otro lado hay que darle una vuelta a temas que hoy la sociedad nos está imponiendo. Lo que creo que no pueda ocurrir es que no nos atrevamos al menos a hablar los que hoy son los grandes temas país. Puede que queden o no dentro de la constitución pero no podemos hacerles el quite”, suma.

LA ELECCIÓN

Alejandro no es ajeno a los procesos eleccionarios, sin ir más en su más reciente experiencia fue electo concejal por la comuna de Penco, cargo al que renunció en 2018 para asumir funciones en el gobierno regional, aunque no eran incompatibles. Habiendo pasado también por cargos de relevancia incluyendo la gobernación de la provincia de Concepción, el candidato a constituyente ha enfrentado todo tipo de dardos, pero indica que ha logrado defender sus puntos de vista a través del diálogo y las propuestas y en eso se centra hoy por hoy.

Su idea es trabajar en cuatro eje principales dentro de la convención que son: Región, Libertades, Seguridades y Medio Ambiente.

“Debemos dar más poder a las regiones, el estado de Chile hoy además de ser unitario es Santiago-céntrico, todo gira en torno Santiago y lo que tenemos que lograr es que las regiones tengan mayor poder y mayor autonomía. Por otra parte, Chile a diferencia de varios otros países de su entorno pueden decir que goza de una democracia sana y tenemos que cuidar esta democracia y ocuparnos de cuidar todas las libertades que involucra esa democracia, una forma es que se declare la libertad, pero otra cosa son las regulaciones de esta libertad. En tercer lugar hoy no existe un derecho social a la seguridad pública, las personas no pueden exigirle al estado el derecho de vivir en paz, según yo eso debe quedar garantizado así como la seguridad social, que incluye temas como las pensiones o la vivienda digna. Finalmente debemos dar un vuelco hacia el medio ambiente, generar las condiciones para que las futuras generaciones vivan en un medio ambiente sano”, resume Alejandro.

En torno a la desconfianza que generan hoy partidos políticos como el que hoy representa el exconcejal es enfático.

“Siento que el concepto de independiente en la realidad no existe, nadie es independiente, todos tienen una idea preconcebida, podrán ser no militantes de algún partido, pero nadie es independiente de pensamiento, todos tenemos una forma de pensar, determinados valores, principios que van asociados a una forma de ver la vida , una forma de ver la sociedad, una forma de aproximarse a determinados valores y todo se ubica dentro de una concepción filosófica determinada, por lo tanto es muy fácil cuando se les reprocha algo ponerse el escudo y decir yo soy independiente, pero la verdad siento que eso no es transparentar su forma de pensar a la ciudadanía, es ponerse simplemente un eslogan que está de moda hoy día”, comienza.

“Las modas tienden a pasar, de hecho hay gente ‘independiente’ que está dentro de las listas de los partidos… perdón, pero si vas dentro de la lista de un partido perdiste la independencia, obviamente vas adscrito a una determinada forma de ver la vida, una forma filosófica de pensar, sino no estarías dentro de esa lista, sino que en cualquier otro lado. Por lo tanto, la ventaja que yo siento es que al menos yo lo que represento es tener un domicilio político conocido, la gente me conoce, sabe quién soy, lo que pienso, sabe mi trayectoria y a través de esa trayectoria puede proyectar también mis opiniones para adelante, garantía que no les pueden dar los independientes. Sin ir más lejos, en estas elecciones a constituyentes y las que corren paralelas tenemos prominentes representantes de partidos que han renunciado a su militancia para ser independientes con el sólo afán de aparecer en la papeleta con el escudo de independencia, cuando en verdad no pasan de ser sólo el escudo y el eslogan”, argumenta con franqueza.

PASADO Y FUTURO

Caminamos por Lo Pequén, el barrio donde creció, está cambiado sin duda, y él también, los años pasan y las transformaciones se hacen necesarias para seguir avanzando, y en un país la situación no es diferente.

Alejandro se define como una persona con buen humor, firme para defender sus principios pero al mismo tiempo dice tener la flexibilidad necesaria para poder dialogar y para llegar a ciertos acuerdos con personas que piensan distinto.

“Pienso que es algo que se va a necesitar en esta convención constitucional. Creo que yo a lo largo de toda mi trayectoria he sido una persona muy dialogante, no tengo grandes historias de confrontaciones, pese a que siempre he podido defender mis puntos y creo que en general, tanto en mi ejercicio profesional como abogado como en mi función política, siempre he buscado defender mis posturas pero también dando cabida para llegar a puntos que permitan poner por delante la sensatez sobre la confrontación y eso es lo que se va a necesitar mucho en este proceso. Siento que si cada uno de nosotros se atrinchera en su esquina y cree tener la razón y que el otro está equivocado y no somos capaces de dar un paso, va a terminar mal. Ya estamos acá, a algunos les podrá haber gustado menos que a otros, pero las cosas son como son, y hay dos opciones o avanzamos hacia una constitución que le dé estabilidad a Chile o nos vamos a la segunda división”, comenta el abogado.

Nos cuenta que parte de esa capacidad de diálogo se forjó dentro de las paredes de su casa familiar, ya que aunque sus padres no se involucraron nunca directamente en política, sus tíos y otros familiares sí y desde trincheras muy diversas.

“Mi padre es médico, mi mamá fue funcionaria judicial, ellos se conocieron y casaron en Florida y en la familia de mis padres aprendí mucho la tolerancia, mi papá siempre me enseñó una frase que marcó mi inclinación por el servicio público, él decía que ‘la persona que no sirva para servir, no sirve para vivir” y de alguna forma me quedó grabada esa frase de mi viejo y la he tratado de aplicar permanentemente. En la familia siempre la política ha sido un tema, con una diversidad bastante amplia, con estandartes de ambos espectros y por lo tanto aprendimos a conversar, a convivir, a digerirla desde el respeto, desde las diferencias y así encontrar la capacidad de llegar a puntos de encuentro. Eso me fue formando, me fue haciendo entender la política de manera de poder ponerme en los zapatos de los otros y entender que nadie tiene la verdad absoluta, que uno puede tener principios y que por supuesto tiene que defender esos principios y valores, pero también se puede conversar con los demás para sacar lo mejor de la situación”, recuerda con orgullo.

Finalmente hace un llamado precisamente a conversar los temas y no atrincherarse para poder construir una nueva constitución que haga de Chile un mejor lugar para vivir


“Nadie va a ganar 10-0 este partido, ni la derecha ni la izquierda, ni los independientes, ni a los que les gusta el blanco o el azul y por lo tanto hay que ceder, dialogar, llegar a consensos y yo creo tener ciertas cualidades blandas que pondré a disposición para que eso suceda. Absolutamente nadie podrá hacer una constitución a su pura pinta, tenemos que construir una Constitución para todos, un Chile en función de lo que creamos mejor y con vista a las necesidades reales de las personas”, cierra el candidato que busca completar la excursión en busca de un puesto en la mesa de los constituyentes

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