La pequeña Sophie, Ambar Cornejo, Tomás Bravo (según Biobío Chile peritajes maxilofaciales confirmarían abuso sexual hacia el menor, aunque cabe señalar que aún no se conoce el responsable del delito), Ángel Márquez, Rodrigo Anfruns, Esteban Rojo son parte de la lista de los miles de niños que han muerto en manos de adultos, víctimas de algún tipo de abuso. Son estos casos y las alarmantes cifras las que han atormentado a los padres quienes día a día se preguntan en quien confiarles sus hijos. ¿Cuál es el perfil de un abusador? ¿Cómo saber si a mi hijo algo le está pasando? conversamos con tres expertos en psicología quienes nos revelan estas y otras respuestas.

Según la Organización Mundial de la Salud “1 de cada 5 menores sufre abuso sexual antes de cumplir los 17 años en el mundo”. Según el estudio de Unicef: Maltrato Infantil Cifras y Datos N°16 Diciembre 2020 “alrededor de 6 de cada 10 niños y niñas del mundo (unos 1.000 millones) de 2 a 14 años de edad sufrieron de manera periódica castigos corporales a manos de sus cuidadores”

En nuestro país según datos del Ministerio Público, más de 12 mil denuncias fueron ingresadas por abuso sexual contra niños y niñas menores de 14 años, entre los años 2012 y 2016 y el 2019 la Subsecretaría de Prevención del delito indicaba que en Chile, los menores de 18 años que vieron vulnerados sus derechos el año 2018 fueron 37.385. De ellas, 5.770 corresponden a denuncias por abuso sexual y violación.

Las cifras hablan por sí solas, una realidad escalofriante que revela que día a día niños son víctimas de todo tipo de abuso, entendiéndose como abuso: el físico, sexual y/o psicológico, todos ellos fundamentalmente propinado por adultos ¿Podría ser nuestro hijo o hija víctima de abuso? ¿Cuál es el perfil del adulto abusador? ¿Qué hacer si sospechamos que nuestro hijo podría ser víctima? ¿Cómo reaccionar ante la duda?

Denise Thompson, psicóloga infanto-juvenil de Clínica Sanatorio Alemán; Cristian Araos, psicólogo jurídico forense- perito y analista del comportamiento y Jaime Quiero, psicólogo con expertís en psicología criminalística, intentan resolver estas y otras interrogantes.

RADIOGRAFÍA DE UN ABUSADOR

“La principal ´forma de ser´ riesgosa de un adulto para con los niños, son las actitudes que proyectan un trastorno de la empatía -diferentes grados-, como por ejemplo: irrespeto de distancias interpersonales, lenguaje inadecuado, nerviosismo, fijación de mirada por tiempos prolongados, incomodidad, impaciencia, intolerancia, sudoración, nerviosismo, ansiedad, trato indiferenciado o como si fuesen adultos, etc.”, es enfático en señalar Cristian Araos, psicólogo forense quien agrega que “el consumo de drogas, legales o ilegales, como los estimulantes, depresores o inhibidores del sistema nervioso central son una variable de riesgo muy alta, porque podrían implicar desconexiones de la realidad sin alguna psicopatología previamente diagnosticada”.

Por su parte, el psicólogo Jaime Quiero experto en psicología jurídica, hace diferencia entre adultos dentro de la familia, más o menos cercanos y establece como signos “una elación ambivalente entre adulto y niño, que circula entre el amor que entrega privilegios, versus el control rígido, que podría implicar la necesidad del adulto victimario, de restringir el contacto externo para evitar que el niño devele alguna situación de maltrato. Otro indicador podría ser un interés exacerbado en estar o salir con el niño, cuando el niño no vive con ese adulto o no es su cuidador”, señala Quiero.

El experto también coincide con Araos en la peligrosidad del consumo de drogas y/o alcohol y en un historial de salud mental en el que se encuentren trastornos psicológicos/psiquiátricos que pudieran asociarse a impulsividad, conducta agresiva o alteración del juicio de la realidad.

“El mejor predictor de conducta presente es la conducta pasada. Tanto actitudes, como el carácter o los rasgos de personalidad, son proyectados por el individuo a través de la conducta observable verbal y no verbal. Además cabe diferenciar a los adultos conocidos de los desconocidos para los niños -familiares vs no familiares-, esto porque el índice de riesgo o la probabilidad de ser víctima fatal (porque los abusos sexuales sin desenlace fatal, son más propios de personas cercanas) para los menores se incrementa con adultos de los que se desconoce su historia personal” indica Cristian Araos.

PERFIL DEL ABUSADOR


Sin psicopatología previa: consumidor/abusador de drogas (legales o ilegales) que afectan su sistema nervioso central, entre otras variables cognitivo-conductuales cuyo efecto sobre estas, obviamente no es inocuo, las afecta siempre en diferentes grados. También podrían influir como variable de riesgo -no exclusiva, pero correlacionada con otras-, niveles socioculturales y/o educativos bajos o escasamente desarrollados.
Con psicopatología previa: trastorno de empatía, malos tratos, conducta bizarra, mutismo y/o seguimiento con mirada, mirada perdida, personas agresivas, violentas, temperamentales, groseras, delirantes, etc.
Edades: adolescentes y adultos (entre 16-20 y 30-45 años), más difícil o inusual, pero no inexistente, en adultos mayores o ancianas sin demencia

TERRENO FERTIL

La presencia familiar es fundamental para evitar el ataque de algún abusador, para los expertos un niño contenido y protegido disminuye la posibilidad de que el abusador se atreva a actuar.

“La negligencia en el cuidado, como características del entorno y que constituyen terreno fértil para la victimización: que ese refleja en cuestiones como fallas en la provisión de necesidades, ej. Consultas médicas tardías, ausentismo escolar, cambios continuos de cuidador primario (quien lo cuida), que dificultan al niño hacer la lectura de en quien es posible confiar” asegura Jaime Quiero

“Los adultos deben involucrarse en la rutina de sus hijos o de los menores en general, deben conocer muy bien sus rutinas y a las personas mayores que comparten con ellos cuando se encuentran solos o en ausencia de sus cuidadores primarios. Los adultos deben interactuar con sus pares, deben realizar acto de presencia, esto a modo preventivo, porque un potencial abusador sexual de niños, desestima acatarlos cuando el riesgo del incidente o la probabilidad de ser descubiertos es muy alta” recomienda el psicólogo Cristian Araos.

El experto además especifica que “frente a un ataque sexual o violación frente a un “depredador sexual” no es mucho lo que puede hacer el menor, pero estos casos son los más atípicos, lo más común es el abuso sexual intrafamiliar, por tanto un menor preparado o bien educado frente a estas temáticas, puede lograr interrumpir eficazmente las primeras fases de un proceso para concretar el abuso sexual por parte de un adulto conocido”.

¿ALGO ESTÁ PASANDO?

Reconocer signos de que mi hijo o hija puede estar pasando por una situación de abuso es fundamental para evitar consecuencias que incluso pueden llegar a ser fatales. En ese sentido, Denise Thompson psicóloga infanto- juvenil de Clínica Sanatorio Alemán nos entrega algunos signos que nos pueden llevar a determinar que a nuestros hijos pueden ser víctimas de abuso.

“Los niños con abuso prolongado, tienden a desarrollar una sensación de pérdida de autoestima, puede volverse muy retraído o por el contrario, muy disruptivos, perder la confianza en los adultos, y llegar a considerar el suicidio” comienza indicando Thompson quien además señala que actitudes como estado de ánimo y comportamiento alterado, diferente al habitual; alteraciones en la alimentación; bajo rendimiento académico y quejas somáticas difusas son algunos de los signos de hay que tener en cuenta.

En caso de sospechas cómo enfrentar el tema y qué hacer con nuestros hijos es una de los temores y dudas que presentan los padres, en ese sentido la psicóloga nos indica que “como padres lo primero que debemos hacer es contener emocionalmente a nuestros hijos, ayudarle a volver a la calma y asegurarle que no tiene la culpa de lo que pasó, protegerlo y mantenerlo alejado del abusador, así como hacer las denuncias correspondientes, según sea el caso. Además, asegurar ayuda con un profesional del área de salud mental. En este ámbito, es importante que el profesional logre identificar las estrategias del niño para hacer frente a la experiencia cotidiana de dolor, (pelear, escapar, anestesiarse, complacer a otros, entre otras), así como identificar los estímulos que gatillan en el niño la experiencia traumática, de modo de mitigar la posibilidad de que posteriormente, la persona viva el presente inundado de los fantasmas del pasado”

Al igual que sus colegas Araos y Quiero Denise asegura que “los agresores generalmente se acercan a aquellos niños que sienten más vulnerables en términos emocionales. Aquellos niños que no los van a confrontar, aquellos niños que no tienen cercanía afectiva con sus figuras significativas. Por tanto, es importante educar desde la contención emocional. Desde ese espacio, los niños aprenden a cuidarse a sí mismos, a sentirse seres dignos de amor y respeto”

¿NIÑO ABUSADO? SIGNOS A TOMAR EN CUENTA

  1. Estado de ánimo y comportamiento alterado,
    diferente al habitual.
  2. Alteración del sueño
  3. Alteraciones en la alimentación
  4. Bajo rendimiento académico
  5. Quejas somáticas difusas.

“Es importante generar espacios de conversación, validar las emociones, hay familias que enseñan a sus hijos que las cosas hay que enterrarlas, inhiben las emociones, no toleran la expresión de rabia, tristeza, frustración, muchas veces por no saber ellos como enfrentarlos, como calmarlos. Hay que enseñar a los niños que la vida tiene una amplia gama de experiencias, de emociones, sin ocultarles las dificultades, que criar no es sólo felicidad, que los conflictos se enfrentan y se superan, que a veces el mundo adulto se desregula también, soltarse un poco más, ser auténticos, honestos, con mucha cercanía” concluye la psicóloga.

Para finalizar los expertos hacen hincapié en que cada caso es único “pues las composiciones familiares, entorno, historia familiar son únicas, presencia de patologías y características individuales por lo tanto cada caso es un análisis individual” analiza Jaime Quiero mientras que Araos “que el análisis acerca de un potencial abusador de menores considera múltiples variables y su “cálculo” o valoración siempre es en base a la medición de probabilidades. Podemos reducir la incertidumbre, pero no caer en la pretensión de la ciencia exacta, por esto la importancia de mantenerse siempre alertas y enfocar todos los esfuerzos técnico-tecnológicos en la prevención y respuesta de acción temprana” concluyen.

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