La pandemia ha obligado a los niños a abandonar los salones de clases y reemplezarlos por una sala en casa frente a la pantalla del computador, la tablet o el celular, los beneficios pueden ser muchos y las desventajas también, pero además la salud de los ojos de los pequeños podría estar en riesgo ¿qué pasa con los ojos de los niños al estar tanto tiempo frente a un monitor encendido?

La pandemia ha acelerado una serie de procesos en diversos campos. Es que elsars-cov2 nos ha obligado a todos a cambiar nuestra forma de vivir.

Quizás uno de los principales cambioS tiene que ver con el uso de la tecnología… teletrabajo, videollamadas a familiares, telemedicina y claro, también nuestros hijos han debido insertarse en esta modalidad y las clases en línea parecen haber llegado para quedarse.

Además de lo complejo que puede ser para algunos padres mantener a sus hijos tranquilos frente a un computador o un celular durante varias horas o lo difícil que puede ser para los propios niños entender los contenidos, hay otros riesgos que no pocos enfrentan a la hora de entrar al mundo de la educación a distancia: la exposición constante a las pantallas.

Incluso los niños más pequeños están pasando al menos 1 hora en clases frente a una pantalla y a eso hay que sumarle todas las otras horas que pueden estar viendo películas, videos musicales, monitos animados o jugando algún videojuego.

El principal efecto asociado a esta sobre exposición es el llamado »Síndrome de pantallas visuales«, que es un grupo de síntomas relacionados al cansancio e irritación ocular, sensación de ojo seco, visión borrosa y dolor periocular.

“El sobresuso de pantallas puede llevar al cansancio visual. Además esto generalmente se hace en lugares cerrados, por lo que favorece una menor exposición a la luz natural del día, en niños con miopía o con antecedentes familiares de miopía, los hace más propenso a presentarla. El cansancio visual se presenta por el menor parpadeo del niño frente a la pantalla al estar concentrado mirando o jugando. Incluso en niños con vicios de refracción (necesidad de anteojos) puede llegar a tener dolores de cabeza“, nos explica la Dra. María José Oportus, oftalmóloga y docente de la Universidad de Concepción.

El Síndrome de pantallas visuales se produce fundamentalmente por dos razones, La fatiga de la musculatura de los ojos a consecuencia de un esfuerzo de enfoque prolongado y la desecación de la superficie de los ojos por la disminución de la frecuencia del parpadeo en periodos de atención visual prolongado.

“El parpadeo regular permite la lubricación del ojo, de forma que si disminuimos su frecuencia estaremos favoreciendo la sequedad ocular responsable de que veamos borroso“, nos explica la doctora Oportus.

En el caso de los niños hay que prestar mucha atención para poder detectar el problema. Si dice que ven borroso o que tienen los ojitos cansados,

si se sale mucho de los espacios al colorear, presenta baja concentración y comprensión lectora,

lectura lenta o guiada por el dedo, si el niño(a) se restriega mucho los ojos, o presenta orzuelos a repetición es momento de consultar.

“La mejor manera de prevenir es hacer un examen preventivo con oftalmólogo a los 4 años en niños y sobre todo en los que tienen papás con anteojos. Luego si está normal entre los 6-18 años se aconseja un control bianual“, dice Oportus.

Entonces ¿hay alguna manera de minimizar los riesgos, de hacerle el quite al Síndrome de las pantallas visuales? ¿Cómo evitar problemas o patologías aún más complejas como la miopía? María José nos entrega sus recomendaciones

– Reducir al máximo el tiempo frente a las pantallas y si las van a usar que sea con cortinas arriba.

– Favorecer recrearse al aire libre.

-Hacer pausas de 20 segundos cada 20 minutos de uso de pantalla mirando hacia afuera de la ventana.

-Si usa lentes, usarlos mientras esté en el computador.

– Si las molestias persisten y no necesitan anteojos, se podría recetar lágrimas artificiales.

Aunque mucho de lo que dice sobre el daño que producen las pantallas no tenga sustento científico partiendo por el supuesto daño a la retina que podría causar la luz azul de los monitos (que es menor a la que recibimos del sol a diario), lo cierto es que tampoco es un tema para mirar a la liguera.

Hay que estar atento a los síntomas para evitar patologías más graves y buscar que los pequeños sólo estén frente a la pantalla lo justo y necesario.

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