El 20 de mayo con una eucaristía online a las 20:00 Hrs. se celebrarán los cincuenta años de la bendición del Santuario de la Madre y Reina de Schoenstatt en la ciudad de Concepción.

Desde hace ya 50 años, el Santuario de Montahue, ubicado en el km 2.5 camino a Santa Juana mira a la ciudad entre los bosques y el río.

El Santuario es un lugar abierto a todo aquel que quiera visitar a la Madre y Reina de Schoenstatt y su Hijo Jesús; allí se regala una tierra de encuentro y un lugar de salvación para aquel que peregrina con fe. Es un Santuario Mariano que regala gracias especiales de acogimiento, transformación interior y envío apostólico.

Es un don muy grande contar con esta tierra de encuentro, donde el Dios de la misericordia, el Dios de la vida, se encuentra con el hombre que llega buscando su cercanía, tal vez cansado o agobiado por preocupaciones, necesitado de perdón, de nuevas fuerzas para continuar en la vida diaria. Ahí está el gran misterio del Santuario que recibe al peregrino, lo abraza en silencio y le regala a su Madre María como medianera e intercesora ante su Hijo. ¡Ella todo lo puede!

El vínculo entre una Madre y su hijo es tan fuerte, que a veces no necesita de palabras, pues ella conoce lo escondido que llevamos en el corazón y lo recibe gustosa, para ayudarnos, aliviarnos y sacar lo mejor de nosotros mismos, enviándonos luego a donde nos toca estar según nuestro orden de ser, para ser fecundos, apostólicos.

Todo esto es un regalo gratuito de lo alto, una bendición y está esperando que muchos conozcan el camino, para tener una vivencia personal con el Hijo de María y su Madre. Un momento de paz, acogimiento, sanador y de familia.

UN POCO DE HISTORIA

El 15 de marzo de 1946 llegaron a vivir y trabajar las Hermanas de María a la ciudad de Concepción; ellas habían aceptado hacerse cargo de la Protectora de la Infancia ubicada en la calle Chacabuco 330, casa que albergaba a más de 150 niños abandonados, la sala cuna y una escuela primaria. El trabajo de la dirección y atención de la casa es de gran responsabilidad y pasará más de una década hasta que comience la fundación propiamente tal del Movimiento Apostólico de Schoenstatt en Concepción.

En el año 1958, cuatro jóvenes católicas escuchan hablar de Schoenstatt y sienten que los ideales que ahí están responden a sus inquietudes de mujeres comprometidas con la Iglesia. Comienzan a profundizar en la espiritualidad y establecer vínculos participando de encuentros con asesores que visitan la ciudad para formarlas; la fundación ha comenzado.

El Movimiento crece rápidamente: juventud femenina, juventud masculina, rama de señoras y de matrimonios; serán la generación fundadora de la Familia de Schoenstatt en Concepción. Las Hermanas de María ven la necesidad de apoyar este trabajo y por eso se dedicarán a trabajar al servicio de la naciente familia, también apoyarán esta fundación sacerdotes del Instituto de los Padres de Schoenstatt y laicos que vienen desde Santiago. Como todas las cosas de Dios, los instrumentos elegidos son pequeños, la magnitud de las dificultades grandes y la fecundidad inmensa.

El anhelo por el Santuario crecerá junto con la familia desde sus inicios, pues este es parte central de la espiritualidad y uno de los puntos de contacto. Es asombroso ver en la historia que la generación fundadora trabajará siempre unida, con un fuerte espíritu de familia, con espíritu de sacrificio y espíritu de oración. Fue así como se permitieron soñar un Santuario de la Madre y Reina de Schoenstatt para la ciudad de Concepción, para junto a este hacer nacer un Centro de Espiritualidad al servicio de la Iglesia.

Soñar, anhelar, conquistar, espiritual y materialmente -y luego construir el Santuario fue una empresa titánica, que asumieron laicos traspasados de ese fuego por la misión encomendada desde lo alto. Es bonito saber que la compra del terreno del santuario y su construcción fue asumida por laicos, Instituto de las Hermanas de María y de los Padres de Schoenstatt. El sueño fue compartido, el trabajo, las dificultades, todo es entre todos, casi podemos atrevernos a decir como los “primeros cristianos”, quienes compartían todo y estaban compenetrados del Espíritu. Cuando el Espíritu Santo vive y actúa en el hombre, es posible emprender cruzadas que exceden las fuerzas. Solo así podemos entender a la generación fundadora, que se entregó y no cejó hasta construir un Santuario para María, Madre del Redentor, Madre nuestra y Puerta hacia el cielo.

HOY CINCUENTA AÑOS DESPUÉS

El fruto está maduro, el terruño de Montahue está abierto a la vida de las familias, de los jóvenes, niños, mujeres, hombres. Al servicio de la comunidad, los colegios, ciudad y la Iglesia.

¡El Santuario de Montahue es tierra de peregrinos!

Es una tierra dispuesta para acoger, porque allí habita una Madre y su Hijo; y donde hay una Madre hay cenáculo, hay hogar.

El Santuario espera sin prisas… es tierra guardada por los bosques y madurada por el río, donde María hace grandes milagros de gracias.

Es tierra que guarda en sus fundamentos la entrega heroica de muchos y por eso es tierra bendecida.

El Santuario es tierra fértil, donde se cosecha en el silencio y los frutos son abundantes.

Es tierra de Alianza entre la creatura y la insondable misericordia de lo alto.

INVITACIÓN JUBILAR

El 20 de mayo con una eucaristía online a las 20:00 Hrs. se celebrarán los cincuenta años de la bendición del Santuario de la Madre y Reina de Schoenstatt en la ciudad de Concepción.

Será una fiesta de gratitud, por las obras maravillosas que Dios y la Santísima Virgen han hecho en estos 50 años.

El viernes 21 de mayo a las 17:00 Hrs. misa online celebrada por Monseñor Fernando Chomalí G. En la gracia del Envío al servicio de la Iglesia.

¡Todos son bienvenidos a unirse en esta gran acción de gracias!


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