Muchos estudiantes ya han regresado a las aulas durante estas semanas y los últimos de no haber cambios en el plan paso a paso debiesen retornar a sus colegios con el cambio de semestre. En el caso de Andalué tanto Saint John’s School como Deutsche Schule ya están realizando actividades de manera presencial, mientras que Santísima Trinidad, regresará a la ‘normalidad’ la primera semana de agosto.

Todo este proceso se da en medio de los temores surgidos por la aparición de la nueva variante Delta de Coronavirus en el país, aunque de momento los números del control de la pandemia han mejorado de manera considerable, poniéndose del lado de quienes quieren o necesitan que sus hijos retornen a clases.

Pero más allá del Covid 19 otro tema que preocupa a los padres y apoderados para enviar a sus pequeños a clases es el factor invierno. Es que los pequeños llevan más de un año prácticamente encerrados en sus casas con escaso contacto con otras personas y como siempre esta estación del año es sinónimo de enfermedades respiratorias.

Frío, lluvia, cambios de temperatura, son parte de las preocupaciones que a la vez se ven intensificadas por el protocolo sanitario producto de la pandemia que entre otras cosas exige puertas y ventanas abiertas durante el desarrollo de las actividades académicas.

En este sentido decidimos resolver nuestras dudas con nuestro pediatra de cabecera, el amigo de Revista Rúa Dr. Raúl Barria que se puso el delantal y el estetoscopio para derribar mitos y aconsejar a los siempre tímidos padres invernales.

En primer lugar en nuestro imaginario colectivo está instalada la idea de que el frío es directo responsable de una serie de enfermedades, de que la lluvia nos va a tirar a la cama y que enfriarse los piececitos puede generar fiebre… según el doc: nada más lejos de la realidad.

“En general es un mito o una creencia que el frío es capaz de producir enfermedades respiratorias, como resfríos u otras. Nuestro tracto respiratorio está tapizado de células ciliadas (como los pelos de un cepillo) y estos al moverse arrastran secreciones y gérmenes para ser eliminadas a través de la deglución o por medio de la tos, el frío puede disminuir el movimiento de estos cilios y “eventualmente contribuir a una enfermedad respiratoria”, pero tenemos muchas otras defensas encargadas de protegernos contra las infecciones, como células y anticuerpos. Lo que sí hace el frío es que adoptemos conductas para que nos cuidemos de las bajas temperaturas, como calefaccionar inadecuadamente el lugar donde nos encontramos y/o no ventilar en forma correcta, lo que propicia la transmisión de gérmenes que predominan en la estación de invierno, como lo virus influenza, parainfluenza, respiratoria sincicial, rinovirus, adenovirus, entre otros”, explica con claridad Barría.

Ahora, si seguimos revisando preocupaciones de las madres está el clásico cambio de temperatura. ‘abrígate antes de salir que aquí está calientito, te va a dar algo’ ‘¿cómo se te ocurre salir así, no te das cuenta que te vas a resfriar? Etc, etc, etc.

Aunque parezca tedioso para uno cuando pequeño, como padres repetimos eso a nuestros hijos y aunque no del todo, algo de razón hay en el aviso de ‘la abuelita’, porque según nos cuenta el pediatra con los cambios de temperatura ambiental, se generan cambios en la mucosa nasal, esto se manifiesta con congestión y secreción nasal. Además el frío actúa como un estímulo inespecífico a nivel bronquial, provocando obstrucción bronquial y tos. Esto es una reacción normal en todos, adultos y niños, pero los pacientes asmáticos responden en forma más exagerada a estos estímulos.


“En relación a esto y a las salas con ventanas abiertas por protocolo Covid, es importante señalar que el hacinamiento o la presencia de muchas personas en un lugar cerrado y poco ventilado es una factor de riesgo para contraer una enfermedad respiratoria, de los virus que mencione previamente, por lo tanto el ventilar adecuada y periódicamente reduce dicho riesgo. Pero como dijimos en pacientes asmáticos, el frío podría actuar como un factor desencadenante de una crisis, por eso es fundamental que dichos niños mantengan su tratamiento crónico bien llevado para evitar las exacerbaciones y poder asistir normalmente a clases”, agrega al especialista.

Esta temporada de chimeneas y gorritos de lana también nos recuerda un dicho bastante popular en nuestro país y que versa de la siguiente manera: ‘más abrigado que hijo único’. Es que sí, el frío nos asusta y no hay que hacerse los locos, pero como niños nos cargaba ponernos la bufanda y la parca ¿o no? Seamos consecuentes con nuestro niño interno y no obliguemos a los pequeñitos a ponerse más ropa de la cuenta, porque aparte de que les va a molestar no es tan necesario. El médico de la urgencia pediátrica del HGGB de Concepción recomienda vestirlos por capas, donde la que esté en contacto con el cuerpo debe ser siempre de algodón.

“Se deben evitar las fibras sintéticas, que no permiten una adecuada ventilación. Se debe seguir la misma regla de abrigarlos por capas: una interior, otra intermedia y exterior”, apunta.

Finalmente señala que para poder reducir y evitar las infecciones respiratorias en el periodo de invierno, debemos evitar el hacinamiento, ventilar adecuadamente las habitaciones, evitar la asistencia a clases de niños enfermos y evitar la calefacción a gas y/o parafina.

Así que si el frío era su preocupación mamita, despreocúpese un tanto, ahora si aún es el Covid, debemos esperar a ver qué sucede con la variante Delta, si se hace dominante el escenario podría cambiar drásticamente.

¡Siempre atenta!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.