POR CLAUDIA GARCÍA, PERIODISTA Y ASESORA DE IMAGEN
@claudiagarcia.cl

A mis 38 años recibí la noticia más linda que nunca imaginé, estaba embarazada.

Con la situación actual pandémica la verdad es que esa idea estaba descartada. Miedos y aprensiones nos tenían este año bloqueada la opción de volver a ser padres. Pero definitivamente uno propone y Dios dispone y así tal cual, un nuevo ser humano estaba creciendo en mi vientre.

No les puedo mentir, sentí miedo al comienzo. Estaba dispuesta a aceptar el desafío, pero no hay que olvidar que somos nosotras las que nos llevamos el mayor peso de un hijo y su crianza.

Además yo ya tengo dos hijos, estábamos bien con ese numero. Así que me tomé unas semanas para volver a organizar mi vida, mi estructura diaria. Soy bien virgo para mis cosas.

Un ítem no menor que entra en este juego es la imagen personal. Hay días que amanezco con nauseas, sueño, ojeras, mucho cansancio, claramente no me dan ganas ni de moverme de mi cama ¿Qué pasa si ese panorama se repite más de un dia ? Entenderlo todo no es fácil, así que tomé la decisión de poner el pie en el freno, tomarme con mucha calma este proceso, vivirlo de una forma más tranquila y armoniosa.

El cuerpo me va a cambiar, y de hecho me cambió al mes uno. Sentí la necesidad de usar ropa más holgada, nada tan apretado. De piquero al clóset a guardar todo lo que no me servirá por un buen rato. Dejé sólo aquellas prendas que se adaptarán a mi pancita y a mis caderas. En eso consideré ropa interior, pantalones, blusas, vestidos, ¡¡¡hasta moví los zapatos!!!

Me quiero ver bien, pero primero debo sentirme bien. Así que me propuse algo: vivir el día a día. Si hay un día que no amanezca bien, me quedaré en cama. Si la situación mejora, me levantaré. Si me dan ganas, me arreglaré con más esfuerzo. Si me siento muy energética, por dos el esfuerzo (incluye pelo y maquillaje).

Pero ¡ojo! Por mucho que esté en modo “freno” y viviendo el día a día descubrí algo. Los días que tengo que salir de mi casa, asistir a alguna actividad con mi hijo, ir a comprar, etc…mi ánimo cambia. Me dan ganas de levantarme y arreglarme.

Entonces me propuse otra cosa: planificar mi semana con diversos panoramas que me saquen del estado “cama” y perder el foco en el “cansancio, flojera, mareos.

Cuando estás ocupada haciendo lo que te gusta, olvidas los achaques, por lo menos eso me ha pasado a mi.

No les puedo asegurar que esta sea la fórmula perfecta, pero me ha funcionado. Preocuparse por uno no es superficial, es amarnos, apoyarnos, comprendernos. La imagen es comunicación, una herramienta clave con tu pareja, con tu familia, con tu entorno, usémosla a nuestro favor.

Si necesitas ayuda en el proceso, cuenta conmigo.

Con cariño siempre

Claudia García F.

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