Se busca hacer un 4×3, cuatro días de trabajo y tres de descanso e incluso disminuyendo las horas laborales, pero ¿Es realmente una buena opción para los trabajadores en Chile?

Hace sólo unos meses pensar en una semana de cuatro días de trabajo y tres de descanso podía parecer algo totalmente inviable, un sueño, incluso una utopía para los trabajadores chilenos en medio de un escenario laboral ya azotado con fuerza por la crisis sanitaria y previamente por el estallido social.

Sin embargo, en poco tiempo más esta ilusión podría transformarse en realidad, luego de que de la Cámara de Diputados declarara como admisible el proyecto de ley presentado por el diputado Raúl Soto (PPD), que busca disminuir a 38 horas la jornada laboral, al quinto año de la implementación de la medida y que los trabajadores tengan la flexibilidad para pactar con el empleador como distribuir su semana laboral.

Pero esta no sería la primera vez que nuestro país disminuye su jornada laboral, en el 2001, se aprobó la disminución de 48 a 45 horas semanales, lo que entró en vigencia en el 2005.
La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) posicionó a Chile como uno de los países menos productivos y a la vez con las jornadas laborales más extensas. Por otra parte, en marzo, se publicó el “Ranking Mundial de la Felicidad” donde nuestro país apenas se ubica la posición número 43… sí, es un poquito triste.

¿Podría ser esta una medida para aumentar la felicidad de los chilenos? ¿Con menos horas trabajadas podríamos disminuir o aumentar la productividad? ¿Cuáles podrían ser las implicancias de estas medidas?

DESDE LA VEREDA DE LA ECONOMÍA

Alemania, Francia o Bélgica son un ejemplo en relación al equilibrio entre productividad y tiempo empleado en las faenas. Sus semanas laborales van desde las 31 y hasta las 39 horas y aun así estos países están dentro de los más productivos a nivel mundial. ¿Replicar el modelo podría tener los mismos resultados en Chile?

“Yo creo que hay algunos negocios en los que puede funcionar y en otros que no, porque deben producir varios días, sin embargo, hay que ver un tema de productividad, si somos capaces de subir la productividad, depende del lugar y el tipo de trabajo, sería posible hacerlo”, señala Carlos Smith, economista de la Universidad del Desarrollo.

La pandemia, la llegada del teletrabajo y la discusión que comenzó hace un par de años con el proyecto de ley que busca disminuir la jornada laboral a 40 horas semanales presentado por las diputadas Camila Vallejos y Karol Cariola en 2017 y que tuvo avances en 2019, pero que quedó estancada en el Senado, ha puesto el tema sobre la mesa impulsando que algunas empresas nacionales comenzaran poco a poco a reducir la jornada laboral.

Hay empresas que lo han estado haciendo, hay una empresa por ejemplo que da permisos ilimitados si se cumple con los objetivos. Pero, tenemos un problema estructural, si lo hacemos para todos igual, yo creo que vamos a terminar produciendo menos y esto implica que personas van a terminar teniendo menores ingresos, vamos a generar menos empleo y podemos salir para atrás”, indica el economista.

Para el experto el modelo podría no ser igual de beneficioso para cualquier empresa.

“Hay que analizarlo caso a caso, para llegar a jornadas más cortas en medidas generales como lo hacen en países nórdicos. Necesitamos un proceso a largo plazo y tiene que ver con temas más estructurales como; educación, capacitación, destreza de distinto tipo, etc.”, argumentó Smith.

DESDE LA VEREDA DEL BIENESTAR

La eventual reducción de la jornada laboral en el país se proyecta, por una parte, como un alivio para los trabajadores chilenos, pero desde la otra vereda podría en algunos casos generar una problemática en términos de producción laboral.

Lo anterior plantea sobre la mesa un debate que ha sido discutido y analizado por diversos profesionales y que poco a poco se acerca a convertirse en una modernización del actual sistema de legislación laboral. Pero, a raíz de todas las opiniones que han surgido en torno a este tema, ¿Producirá verdaderamente efectos positivos en la salud mental y bienestar psicológico de los chilenos? ¿Es un proyecto al que se puedan adaptar fácilmente los trabajadores del país?

Para responder estas interrogantes conversamos con el director de Magíster en Desarrollo Organizacional y Recursos Humanos de la Universidad del Desarrollo, Daniel Soto, quien entregó su visión con respecto al impacto psicológico que conllevaría la aprobación de dicha normativa.

“Son varios factores los que habría que considerar para estimar los impactos positivos de la reducción de jornada en la salud y bienestar de los trabajadores. Sin embargo, en términos muy generales, podría decirse que trabajar menos horas se relacionaría con tener un poco más de tiempo disponible para descansar, para relacionarse con familia y amigos. Incluso tiempo para las actividades domésticas o para perfeccionarse estudiando en el caso de algunas personas” aseguró.

Sin embargo, desde la otra cara de la moneda, el profesional comentó que algunos factores que tienen relación con la vida privada y laboral podrían limitar estos posibles efectos positivos.

En este sentido señaló: “en la vida privada, el aumento de tiempo libre no necesariamente se traducirá en un mejor nivel de salud y bienestar en los casos de personas que cuentan con difíciles condiciones de vivienda o en barrios con altos riesgos y bajo equipamiento urbano. Y en el plano laboral, la reducción de jornada podría implicar un gran desgaste para generar los mismos resultados en menos horas de trabajo que en la jornada actual, o podría ocurrir que la empresa, cargos o remuneraciones se vean amenazadas al reducirse el tiempo disponible para producir”.

Una de las interrogantes más comentadas con respecto a este proyecto es si los trabajadores podrían adaptarse fácilmente a esta reducción laboral, pues es un cambio importante en la realidad de los chilenos. En esta línea, el sociólogo organizacional indicó que esto es variable, ya que la reducción podría generar tanto dificultades como a su vez, interesantes desafíos: “Podría existir innovación, rediseño de los procesos de trabajo, de las tareas administrativas. Es verdad que también podría haber conflictos, sobrecarga de tareas y malestar” afirmó Daniel.

Sin duda el tema laboral ha tomado protagonismo en la agenda país. El proyecto hoy está generando debate y diversas opiniones de diferentes sectores. Por el momento la iniciativa continuará su tramitación en el Congreso en medio de una nueva realidad marcada por el teletrabajo producto de la pandemia donde los tiempos han tomado nueva importancia para las familias.

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