Macarena Zenteno creció entre fonendoscopios, termómetros, otoscopios y otra serie de implementos médicos. Hija del pediatra penquista Rodrigo Zenteno. Así, desde pequeña, el área de la salud fue parte de su vida y por eso no es extraño que optara por la medicina para hacer carrera.

“Llegué a la medicina bastante influenciada por mi familia. Mi papá siempre nos llevaba a atender pacientes los fines de semana cuando tenía que pasar visitas, íbamos a ver a los niños y a mí me gustaba mucho eso de ver pacientes”, recuerda con cariño la médico.

Así las circunstancias le permitieron darse cuenta que en realidad la medicina era su llamado e ingresó a la carrera en la Universidad San Sebastián. A pesar de las insinuaciones de su Padre optó por especializarse en medicina interna a diferencia de su hermano Daniel, también pediatra. Enamorada de su especialidad comenzó a trabajar en la UCI, más, algo le faltaba, sentía que había otras áreas que explorar en su profesión, fue así como llegó al campo de la medicina estética, especialidad en esa época en “pañales” en nuestra región.

“En el 2016 participé en el primer congreso de medicina y cirugía estética en Chile, luego vino el primer diplomado de medicina estética que se realizaba en Santiago. Dicho diplomado era un curso que duraba un año con rigurosas las clases prácticas y en verdad fue de mi mayor agrado. Sin embargo, no alcancé a trabajar mucho, nacieron mis hijos en ese período y luego me fui a España por la especialidad de mi esposo”, revela la especialista que estando en la madre patria realizó un postgrado de medicina estética en la Universidad de Barcelona y múltiples cursos de formación.

Cuando volvió al país a fines de 2019, su plan era seguir desarrollándose en esta fascinante área, más la pandemia le tenía preparada otra misión a Macarena.

“Volvimos en diciembre de 2019, mientras nos reacomodábamos como familia y en nuestros trabajos asistenciales, inicié mi trabajo en medicina estética; pero empezó la pandemia. Me llamaron a reforzar la UCI y tuve que asumir frente a la emergencia epidemiológica que provocaba el coronavirus. Como estaban las cosas en ese momento lo de la estética no era prioridad, sentía que tenía que ayudar a la gente que estaba gravemente enferma, a los colegas y el personal que se enfermaron también… tenía que estar”, cuenta con pasión.

Finalmente lograría cumplir su anhelo a finales del 2020 cuando comenzó a trabajar en un centro de salud y bienestar… Pero ¿qué es realmente la medicina estética?

SALUD Y BELLEZA

La medicina estética es la rama de la medicina que privilegia la relación entre la salud y la belleza con un abordaje terapéutico clínico. De acuerdo a la Sociedad Chilena de Medicina Estética (SOCHME), tiene como objetivo la restauración, mantenimiento y promoción de la estética, la belleza y el bienestar. Es una disciplina orientada a optimizar la calidad de vida, ya que se ocupa del bienestar psico-físico de la persona.

Macarena comenta que esta rama incluye todos los procedimientos no invasivos o mínimamente invasivos para mejorar el aspecto físico.

“Entre ellos están el uso toxina botulínica, que sirve para las arrugas de expresión. También los rellenos con ácido hialurónico que se usan en diversas instancias, como “arreglar” una nariz sin operarla, mejorar los labios, reestructurar la cara o levantarla. También considera aplicación de hilos tensores, vitaminas faciales o soluciones lipolíticas, entre otros”.

En este sentido la especialista asegura que, aunque son procedimientos no invasivos, los riesgos existen.

“Por ejemplo, si una escasa cantidad de ácido hialurónico, que es un material de relleno, se inyecta cerca del ojo, puede eventualmente provocar problemas oculares, como también ocasionalmente necrosis de la nariz. Por eso es importante que la persona que hace estos procedimientos esté formada, que sepa diagnosticar, saber qué pacientes tienen contraindicación de hacer ciertos tratamientos, que patologías impiden hacer este tipo de procedimientos y también saber manejar posibles complicaciones”, argumenta la Dra. Zenteno.

“Este es un tema altamente delicado y súper discutido entre varios profesionales. En Chile las únicas personas que están autorizadas para administrar toxina botulínica y ácido hialurónico son los médicos y los odontólogos. Por otra parte, hay varios otros tipos de profesionales que lo hacen, pero no siempre están legalmente autorizados dado que hay procedimientos que eventualmente pueden tener consecuencias graves para la persona al no hacerse de la mejor y correcta manera. Es importante tener el respaldo científico, porque finalmente los procedimientos que se realizan, son medicina”, agrega. Por otra parte, la especialista insiste también en la importancia de los productos a utilizar, ya que también pueden tener consecuencias adversas o no llevar a los resultados esperados.

“Ese es otro tema relevante. El ácido hialurónico lo pueden vender en tiendas como Ali Express por ejemplo y se pueden traer productos de dudosa procedencia o no segura. Es fundamental comprar a proveedores certificados, cuyos productos tengan autorización del Instituto de Salud Pública (ISP), de la Administración de alimentos y medicamentos (FDA USA), porque finalmente son prácticamente medicamentos los que estamos inyectando y administrándolos en nuestra cara o cuerpo. Más de alguna vez me han dicho ‘sabe doctora es que el mismo tratamiento lo hacen en tal parte mucho más barato’, yo le contesto” pero es porque no sabes qué te estás inyectando, te puede provocar granulomas, una reacción adversa grave o que simplemente no funcione o dure la nada misma. Para mí es muy importante utilizar lo de mejor calidad, con proveedores que respeten, por ejemplo, la cadena de frío. No son productos de bajo costo, pero vale la pena”, expone enfática.

Por otra parte, la evolución de esta área de la medicina ha llevado a tener mejores resultados y evitar desastres precisamente gracias a la calidad de los insumos.

“Antes, hace años, cuando nació la medicina estética, se utilizaban materiales de relleno que no eran reabsorbibles, como la silicona y los biopolímeros, y algunos pacientes quedaron un tanto deformes porque te inyectaban algo que no se podía disolver y después la cara va cambiando a través de los años, vamos perdiendo grasa, perdiendo materia ósea, etc. Se requería entonces, que los materiales fueran reabsorbibles, primero por seguridad del paciente y luego porque es conocido que la cara va a cambiar, entonces no sirve un material que se ponga en cierta parte y luego se desplace. Los materiales ahora son absorbibles, tu propio cuerpo los asimila y degrada, en ese sentido la duración de cada procedimiento también varía de acuerdo a cada metabolismo y por supuesto en base a los productos que se utilicen”.

“Todo esto obliga a que la persona que solicita una intervención se informe y sea completamente informada y de esta manera no necesariamente elegir lo de menor costo económico, sino que elegir el mejor y más seguro tratamiento”, sentencia la médico.

UNA MIRADA GLOBAL

La formación previa de Macarena como médico internista le ha permitido integrar nuevas formas en su atención en el campo de la medicina estética entregando a sus pacientes un tratamiento integral en la búsqueda de mejorar su calidad de vida y su salud tanto física como emocional.

“Esto es medicina, tiene una base científica. Por otra parte, no es algo que se centre netamente en lo físico, sino que genera un cambio en la autoestima y la confianza lo que produce bienestar y felicidad, además en mi caso, no sólo considero tópicos de medicina estética, sino que también aspectos inherentes a mi condición de médico internista, porque lo mío no es sólo ‘arreglar caras’, sino que trato de dar un enfoque más global e integral, a través de una evaluación completa que busca entregar la mejor y más personalizada salud a cada paciente”, argumenta la médico.

En ese contexto, la Dra. Zenteno ha generado diferentes programas de autocuidado para sus pacientes como la rutina de cuidado de la piel y tratamientos domiciliarios antienvejecimiento.

“No se trata de que no se note los años ni de no envejecer, no es la fuente de la eterna juventud, se trata de envejecer bien, verme bien para mi edad, verme saludable, bonita y para eso es clave llevar una vida saludable, comer bien, hacer ejercicio. No hay cremas mágicas, pero si hay complementos que nos van a ayudar, tales como suplementos antioxidantes, la vitamina E, vitamina C, el colágeno hidrolizado, los cuales están comprobadas que pueden retrasar el paso de los años, además existen otros tratamientos tópicos con moléculas activas que nos pueden ayudar a tener una piel con menos arrugas, menos manchas, con poros que no se noten tanto. Es un “todo”, no es llegar y realizar un procedimiento, ni tampoco centrarse sólo en el estilo de vida, todo se complementa”, dice con fuerza Macarena.

UN SUTIL GIRO HACIA LA FELICIDAD

Muchos se imaginan o piensan en el ‘Botox’ (marca de toxina botulínica) y ven en sus mentes caras sin expresión, labios hinchados o rostros plásticos, pero lo cierto es que el avance de los procedimientos y los materiales ha llevado a esta rama de la medicina a niveles impensados y los resultados también dependen de la mano del tratante. En el caso de Macarena la receta ideal es la sutileza.

“A mí me gusta que los procedimientos sean sutiles, que sean naturales, en palabras simples, que se note, pero que al mismo tiempo no se note. La idea es que te vean y te digan: estás radiante’, pero que en realidad sin que necesariamente se sepa qué te hiciste, que sea algo bonito, elegante. Mucha gente piensa que la medicina estética es ‘poner y poner’ y claro, hay tratantes que a veces administran exceso de ácido en los labios y se ven groseros. Mi idea es que sea algo sutil, natural, que no se note y así aportar a la confianza y felicidad de los pacientes”, apunta.

“En general la medicina estética es súper agradecida, una persona va porque no está conforme con algo que tiene y quiere mejorar para sentirse bien, más seguro, algunos por la edad, el envejecimiento y otros por alguna asimetría que se puede mejorar y la verdad es que la gente queda súper contenta y eso les ayuda mucho a sentirse bien, tranquilos, en armonía. La medicina estética genera bienestar, confianza y eso entrega felicidad lo cual es altamente reconfortante para mí como médico”, cierra la Dra. Macarena Zenteno, una médica integral que puede mejorarte por dentro y por fuera con cariño, pasión y profesionalismo total

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