Chile es mundialmente conocido por la gran cantidad de sismos que se registran anualmente en el territorio, es por esto que los habitantes se han tenido que habituar a la convivencia constante con este tipo de eventos. En el país se registran cerca de siete mil temblores cada año. A pesar de esto, el enjambre sísmico ocurrido durante el último mes en la zona sur ha inquietado a la población.


La preocupación creció con un sismo 4,4 con epicentro a 80 KM al noroeste de Arauco el 20 de septiembre, el mismo día se registró otro evento de magnitud 5, pero esta vez a 111 KM al noreste de Lebu. Al día siguiente tuvo lugar, en la misma dirección, el sismo de mayor intensidad hasta el momento, el que alcanzó los 6,6 grados en la escala de Richter.

La seguidilla de sismos ha provocado que surjan una serie de especulaciones y rumores, el principal, la posibilidad de que un terremoto se produzca en la zona.

¿Es una réplica del terremoto del 2010?, ¿Qué razones hay tras estos sismos?. En relación a ello, Arturo Belmonte, académico de la Universidad de Concepción aclara que se barajan tres hipótesis principales, pero ninguna de estas puede ser corroborada al cien por ciento, debido a que no hay forma de precisar el motivo de la liberación de energía.

En primer lugar, se debe hablar de lo que por todos es sabido. Esto refiere a la alta cantidad de sismos que se presentan en Chile año tras año, “somos una zona sísmica, situada en el borde occidental de la placa sudamericana que interactúa con la placa de nazca. El contacto entre ambas placas no se puede movilizar, pero ambas se mueven permanentemente con una velocidad relativa de más o menos 6,6 cm por año”, así lo explica Belmonte.


Luego, agrega que, “a nivel nacional habría diariamente un aproximado de 20 movimientos telúricos, la mayoría de ellos superior a 2,5, esto ocurre y no habría nada de raro que ocurra un 6,6”, de esta forma se entendería la seguidilla de temblores como algo normal, teniendo en cuenta el espacio geográfico en el que están ubicadas las regiones afectadas.


Otra de las probabilidades cae en que estos sismos sean una réplica del terremoto 8,8 que tuvo lugar el 27 de febrero de 2010, frente a la bahía de Concepción. El geofísico lo explica de la siguiente manera, “en 2010 hubo un gran terremoto, por ende, es normal que durante 10-15 años se siga deslizando. Se puede entender cómo decir, “mira, aquí rompió mucho menos, por ende, se sigue acomodando””.


Por último, la información que ha levantado principalmente la alerta entre los pobladores de la zona afectada, es la probabilidad de un nuevo terremoto de gran magnitud. Frente a esto, el especialista dice que, “hay una zona que no se deslizó lo que tenía que deslizar, esa área se encuentra más o menos entre Concepción y Cobquecura. Al no deslizar tanto tendría un atisbo de estarse acoplando, esta es la razón que levanta la hipótesis que esto no sería una réplica, sino que la antesala a algo mayor”.


A pesar que esta última probabilidad ha tomado fuerza en los últimos días, Belmonte es tajante al afirmar que, “la posibilidad de que este evento alcanzara la magnitud del 2010 es bajísima”. Además, se debe entender que a pesar de las suposiciones que puedan surgir alrededor de los eventos sísmicos registrados, no hay forma de que estos sean comprobados, “no se sabe si tiene relación a un acoplamiento nuevo o si es energía que no se alcanzó a liberar en 2010”, remarca el experto.

Al no saber con exactitud lo que puede ocurrir en relación a los sismos de las últimas semanas, Belmonte advierte que no está demás tomar algunas precauciones al respecto, “es bueno recordar tener una linterna, una mochila con lo necesario, una radio, entender dónde estamos. Elementos que hay que tener presente y sobre todo conversarlo en la casa, tener un plan familiar es fundamental”, finalizó el experto.

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