Pablo Parra entró al mundo del vino casi por casualidad pero se apasionó por el tema y hoy es todo un referente que ofrece una amplia gama de productos de viñas boutique y pequeños productores de nuestra zona y con un especial enfoque en entregar experiencias en torno al vino

Hay momentos en los que algo que puede parecer sumamente simple o superficial, puede cambiar tu vida para siempre. Así comenzó la historia de Pablo Parra Escobar, quien hoy por hoy se ha transformado en un verdadero referente del cada vez más intenso mundo del vino en la región del Bío Bío, gracias a su emprendimiento: Don Pablo y su Cava.

Todo comienza de la forma más impensada.

“Un domingo de invierno de 2017, mientras hacía zapping en la tele, dí con uno de estos típicos programas culturales de fin de semana y que trataba justamente de la producción de vinos. Quedé encantado. En ese tiempo trabajaba en una filial de BancoEstado y durante un buen tiempo me quedó dando vuelta la idea de los vinos, simplemente algo hizo clic, así que un día compré una cajita y así comenzó lo que hoy es mi emprendimiento”, relata el contador auditor formado en la UdeC.

Es que esa caja de vinos cuya procedencia ni siquiera recuerda bien, le abrió lo ojos y el mercado. Un amigo le compró un par de botellas, este trajo a otros amigos que también le compraron y así fue creciendo una red de clientes que alcanzó a tener más de 100 consumidores habituales. Corría ya el 2018.

Entre tanto seguía en su empleo formal, al que renuncia para cambiase de empresa, en donde quedó sin trabajo.

“Creo que fue un mensaje. Llevaba bastante tiempo vendiendo vinos y algunos servicios asociados, pero no me atrevía a dar el paso de independizarme, estaba conforme con la estabilidad del trabajo y todo eso, pero el despido fue como ‘hombre, abre tus alas, da el paso’. Así que después de conversarlo en familia, tomé la decisión de entrar de lleno en el negocio del vino, formalicé la empresa y así nació realmente Don Pablo y su Cava”, recuerda feliz.

De a poco fue incorporando más etiquetas, servicios y ampliando su mercado, tanto fue su pasión por el tema que al poco andar decidió especializarse y estudiar para entregar un mejor servicio para sus clientes.

“Me fui a Santiago a estudiar en una prestigiosa escuela (WSET – The Wine School Chile). Partí por el curso de principiantes y me encantó, así que luego tomé el siguiente nivel y así. Hoy puedo decir que eso no sólo me permite dar una mejor atención y guiar de mejor manera a quienes se interesan en esta actividad, sino que me abrió muchas puertas con viñas, productores, distribuidores, etc., porque como venía de afuera del mundo del vino, ser un tipo totalmente ajeno, igual lo hacía difícil y muchas puertas se quedaban cerradas”, relata el emprendedor.

Eventos y catas se sumaron a las ofertas de este joven emprendedor, pero llegó la pandemia.

“Quedamos con eventos armados, nos mantuvimos un tiempo con la venta de vinos pero finalmente tuve que volver a tomar un trabajo como dependiente”, recuerda Pablo, quien sin embargo ahora vive un nuevo florecer de su cava.

Hoy las uvas vuelven al barril y rápidamente el negocio vuelve a su curso. Pablo está en proceso de volver 100% con este emprendimiento y sus servicios son cada vez más cotizados y preferidos por los amantes del milenario brebaje

Vino para todos y todas

Desde las cepas más clásicas y sabores robustos a los que estamos acostumbrados los chilenos hasta las más novedosas variedades de uvas forman parte de un catálogo donde destacan las viñas de los valle de Itata y Bío Bío, dando impulso también a la actividad vitivinícola regional que está en franco auge.

“Nosotros tratamos de potenciar los vinos del valle del Itata y del Bío Bío y en ese sentido hoy estamos trabajando con más de una decena de viñas de la región que ofrecen vinos novedosos, distintos y con características muy especiales que los destacan del resto. Pero tampoco dejamos de lado los vinos del valle central y por eso trabajamos con algunas viñas pequeñas de Maipo, de Colchagua, de Maule, entre otras”, apunta el catador.

Algo impensado inicialmente para Pablo fue la gran cantidad de mujeres que solicitarían sus productos y servicios. Con esto el experto tuvo que agregar y buscar nuevas alternativas para las fanáticas y decidió sumar una gran variedad de vinos dulces, espumantes y late harvests de distintas cepas que son de pleno gusto de las féminas y que encontró también en Itata. Y además cuenta con Sinzero, una línea de vinos desalcoholizados.

Toda la venta se hace actualmente a través de sus canales on line, como su página web, Instagram y principalmente Whatsapp.

“Se hacen despachos a domicilio en las comunas del Gran Concepción, con cobertura desde Arauco por el Sur, hasta Tomé por el norte. Todas las semanas, jueves y viernes, hacemos rutas con despacho gratuito, pasando por Lota, Coronel, San Pedro de la Paz, Concepción, Chiguayante, Hualpén, Talcahuano y Penco. Una vez al mes además vamos gratis a Arauco y Tomé, así hemos marcado la diferencia y la gente lo valora mucho. El resto de los días se hacen repartos con recargo y venta mínima, pero nuestros clientes generalmente aprovechan las entregas programadas y gratis”, cuenta Pablo.

Hora del show

Además de la venta de vinos, cervezas artesanales, accesorios y productos gourmet, como manjares y pastas de ají, el gran plus de este emprendimiento es la producción de eventos y otras experiencias relacionadas al mundo del vino.

“Cuando comenzamos a trabajar directamente con las viñas, a visitarlas, nos dimos cuenta que cada una de ellas tenía una historia riquísima, de cientos de años y de muchas tradiciones, Sentimos que era necesario que la gente conociera toda esa mística que hay detrás de cada viña. Sentimos la necesidad de generar conexión entre los consumidores de la ciudad y la historia de cada vino. Es por eso, que en julio cuando pasamos a fase 3 (del plan paso a paso), nos lanzamos con todo a los tour. Además, para complementar esas experiencias, pusimos a disposición las catas de vino a domicilio. Hoy estamos con sobre demanda, pues la gente valora mucho el vivir experiencias, emociones, y maravillarse con cada historia. Como verá, hoy tenemos dos líneas de trabajo: la venta de productos y venta de servicios que incluye las catas de vino a domicilio, catas on line, cursos básicos de vino y los tours a distintas viñas”, explica.

Quizás la gran novedad de Don Pablo y su Cava son sus catas de vino a domicilio, un servicio que rápidamente ha encantado a los amantes y conocedores, pero fundamentalmente a los principiantes.

“En las catas de vino a domicilio, además de tabla de quesos y frutos secos, llevamos 4 vinos (1 espumoso y 3 tranquilos), idealmente 2 del Itata y uno del valle central para hacer la comparación de cómo influye el clima, el terroir y también de las viñas y las cepas y la experiencia ha sido increíble. Hoy estamos agendando catas con casi 2 meses de anticipación, pues hay mucha demanda. Y generan interés porque más que una catas, se han transformado como en mini cursos, bien pedagógicos e interactivos, utilizando un leguaje sencillo y práctico, sin muchos tecnicismos. Obviamente el hecho que yo no venga del mundo del vino ayuda mucho a eso, pues sé lo que uno necesita estando afuera, conceptos sencillos, algo básico y práctico, eso le ha gustado mucho a la gente, la parte cotidiana del vino”, afirma el hombre tras la cava.

“La competencia es full hoy día, sobre todo durante la pandemia, en donde aparecieron muchos oferentes de vinos, pero nuestra línea de servicios es la que ha sido el eje diferenciador, ya que son pocas las marcas que hoy ofrecen experiencias y eso es lo que estamos potenciando. Hay mucho interés de la gente de la región por aprender de vinos sobre todo después de participar de una cata o de un tour, el hambre de conocimiento se agiganta y ahí queremos estar nosotros con lenguaje básico y entregando tips y datos que sean útiles, cosas tan simples como la copa, las partes de la copa, cómo se toma, cuánto vino servir, cómo se hace el vino y cómo describirlo, en el fondo la parte doméstica, lo que la gente va a ocupar finalmente en su día a día”, asegura Parra

Es que nada parece ser coincidencia en la vida, finalmente su apellido más que algo tiene que ver con el vino y esta experiencia ha cambiado su vida.

“Esto ha significado una forma distinta de ver la vida, porque a uno lo crían para que saques un titulo en la U, trabajes, auto, casa y listo, eres exitoso. Así estuve hasta el 2019, cuando perdí la pega, pero cuando me lanzo 100% a esto me di cuenta que no había aprendido nada en la vida, que la vida es mucho más, que nos educan mal desde peques, que el sistema educativo del país debiera considerar el emprendimiento, que lo material no significa tanto si le das valor a otras cosas inmateriales, las experiencias, los tiempos que disfrutas en familia, el salir a pasear un día lunes en la mañana… el mundo independiente es muy complejo al principio, de muchos miedos, pero te entrega cosas que son invaluables. Hoy tenemos invitaciones de colegios para compartir con sus estudiantes nuestra historia de emprendimiento, y creo que por ahí va el camino”, reflexiona finalmente Pablo Parra, el hombre de la cava, el emprendedor que conecta a la gente con la historia del vino, con experiencias, y que hizo del vino no sólo una rúa para la diversión y el aprendizaje, sino que una rúa hacia la libertad.

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