El oriundo de Bahía Blanca, Buenos Aires, Argentina Lucas Iglesias conoció a la chilena Karen Mardones cuando ambos coincidieron en Ushuaia, Tierra del Fuego. Entre abrazos y copas para pasar el frío se enamoraron.

Luego de vivir algunos años en medio de la nieve decidieron armar maletas y regresar a la tierra natal de Karen, la hermosa y tranquila comuna de Hualqui. Hoy en una casa de más de 100 años, donde se siente la magia y la calidez, la pareja, padres de un pequeño, tienen un taller que está dando que hablar.

Se trata de Modo Madera, un emprendimiento dedicado a la fabricación de lámparas ornamentales y variados tipos de decoraciones y muebles en madera que se destacan por sus finas terminaciones e innovadores diseños.

Pero para llegar a ser considerados como una de las grandes revelaciones del desarrollo de diseños en madera de la región del Bío Bío debieron cruzar un sinfín de historias que el carismático argentino repasó en conversación con Revista Rúa.

PASO UNO: MACETEROS DIY

Luego de trabajar durante varios años en una tienda de tecnología identificada con una fruta, Lucas decidió dar un giro de 180 grados a su vida y se instaló por completo en Hualqui.

Mientras buscaba una nueva manera de enfrentar al mundo descubrió su pasión por el diseño y la carpintería.

“Yo creo que esto nació como una locura. Fui jefe de tienda por más de 5 años y como estaba a cargo me tocaba abrir, cerrar, recibir mercadería, atender clientes, quejas, hacer las instalaciones…de todo. Al final pasaba todo el día fuera de mi casa, viviendo en Hualqui. Siempre fui el primero que llegué y el último que me fui y en un momento me sentí estancado, sentí que mi techo era o sacar a mi jefe o nada. Me estaba aburriendo como persona, estaba con una energía negativa y me tocó tomar una licencia. Esos tres meses me los pasé en el patio tomando sol y disfrutando, descansando y llegué a un estado de reflexión donde estaba solo, viviendo mi propio momento y ahí tomé la decisión de hacer algo, pero algo para nosotros, para la familia”, recuerda con nostalgia Lucas.

“Mi señora me había dicho que tenía que hacer algo que no me tomara tiempo de viaje, que no tuviera que ir todos los días a Concepción u otra ciudad grande, entonces tenía una sierra circular y un desatornillador y empezamos a hacer maceteros, después les sacamos fotos, los promocionamos en redes y luego comenzamos a hacerlos cada vez más lindos, empezamos a hacernos expertos en lijar y eso destaca los detalles. Nos fue increíble con los maceteros, incluso despachamos a otras regiones y eran productos muy voluminosos”, agrega.

En ese proceso también les tocó remodelar su casa y así nació una nueva fase, Modo Madera.

PASO DOS: MODO MADERA

A esta pareja de emprendedores y diseñadores por vocación realmente se les encendió la luz y de manera casi impensada comenzaron a fabricar lámparas, que hoy son su producto estrella y del que ya cuentan con más de 6 modelos estandarizados además de los fabricados a pedido por algunos clientes. Pero la rúa para llegar ahí nuevamente tiene algo de azar y locura.

“Nos estaba funcionando excelente el tema de los maceteros y eso nos impulsó a seguir creciendo. Justo en ese momento estábamos además remodelando nuestra casa y teníamos todo listo pero nos faltaba la iluminación. El 30 de diciembre mi señora me dice ‘tenemos que hacer una lámpara, no tenemos y mañana vienen invitados’. Habíamos visto y buscado tantas sin encontrar lo que realmente queríamos, así que nos decidimos a fabricarla y, sin haber hecho nada parecido antes, creamos el primer modelo rustic de un metro con tres ampolletas. Le sacamos una foto con la idea de probar si a las personas les gustaría y la subimos a redes. En resumen, nos fue ¡genial!”, dice orgulloso el hombre detrás de Modo Madera.

Así, pronto se comenzaron a dar cuenta que podían hacer más y a medida que el taller iba creciendo también su creatividad. De esa forma diseñaron mesas de arrimo, mesas de centro, cubre roller, leñeras, espejos recibidores, nuevos maceteros y hasta palillajes decorativos.

“El taller es una casa con más de 100 años y tiene algo especial, tiene alma, se siente una vibra especial, hasta los papeles murales antiguos y el piso en desnivel le dan un encanto y nos gusta que nuestros clientes conozcan cómo y dónde trabajamos, que vean el esfuerzo, la pasión y el gran cariño y dedicación que le ponemos a las cosas, hasta el más mínimo detalle. Vendemos productos de madera, hechos a mano, prolijamente trabajados para un delicado acabado“.

PASO TRES: TODOS A BORDO

“Arrancamos con una mesa de un metro y una sierra circular y estuvimos haciendo maceteros durante un año, después fuimos evolucionando y tomando otras partes de la casa, que estaba siendo usada como bodega”, nos comenta Lucas sobre el crecimiento de su taller donde ya trabajan 4 personas además de él.

Dos adultos mayores don Juan y don Max son los encargados de los cortes y de lijar la madera en la sala conjunta trabajan la hija de uno de ellos y un sobrino. En Modo Madera todo queda en familia y eso se respira en el ambiente.

“Estos muchachos de la ‘tercera edad’ trabajan aquí solitos y trabajan como quieren con su música, sus cafecitos, el sol que les entra por la gran ventana, una linda vista, conexión con la naturaleza, ellos cortan y lijan durante horas pero al terminar todo queda siempre limpio, ni un polvito ni una rumita de aserrín. Ese es el estándar para que toda esta concentración de orden y energía lleven a un producto terminado que sea del más alto nivel. De a poco vamos adaptando la casa, que es súper antigua con carácter y a pesar de todos los defectos que puede tener tiene una mística especial, mucha onda, es vintage, tiene carácter, la gente que trabaja son familia, todo es muy relajado, cada uno en su volada, hay una energía constante acá”, explica el emprendedor.

Esa energía y orden se refleja en la forma que tiene de confeccionar sus productos. Al recibir una solicitud y tomar el pedido, se juntan todas las piezas necesarias para el ensamble, y si llevan a una suerte de línea de producción, tras el corte y lijado pasan a la sala de pintado y luego al ensamble y embalaje, todo está estandarizado y todo funciona como reloj.

“En la parte de finalización por ejemplo hay una persona que pinta y otra que se dedica al ensamble y el embalaje, nosotros fabricamos nuestras propias cajas, diseñamos nuestros propios embalajes porque tenemos modelos distintos y eso nos garantiza que el producto llegue en perfectas condiciones a cada uno de nuestros clientes. Tenemos todos los insumos para poder operar de forma eficiente y eficaz desde herramientas hasta nuestra propia ferretería y todo siempre ordenando”, afirma con seguridad Iglesias.

PASO CUATRO: ATENCIÓN A LOS DETALLES

Modo Madera no sólo se trata de vender, sino que también de conectar con los clientes pues al fin y al cabo los productos pasaran a formar parte de la vida de las personas de manera muy concreta y eso por eso mismo que a Lucas y Karen les gusta invitar a cada uno de sus clientes a su casa, osea en el fondo las compras pueden incluir un tour por el taller y también su casa, que a la vez es un espectacular show room para sus productos y sus trabajos, así se puede visualizar de manera completa el mecanismo y la idea de diseño de esta adorable pareja. En el salón, que es nada más y nada menos que el living comedor de su casa, se pueden apreciar los revestimientos decorativos para muros, los muebles (mesa de arrimo, de comedor y de centro), maceteros, los preciosos cubre roller, los guardapolvos a medida, un hermoso y práctico leñero, un bello espejo recibidor y por supuesto las increíbles lámparas de Modo Madera.

“La idea es que la gente vea cómo quedan las cosas y que se inspiren que si lo hicimos nosotros acá también podemos lograr eso en sus casas. Lo que queremos es que la gente viva una experiencia y se dé cuenta y vea que son nuestros productos, que lo que se ve en nuestro Instagram es real, que no son fotos sacadas de Pinterest u otra parte, sino que los fabricamos a mano, acá, en nuestro taller, en Hualqui y para el mundo. Queremos que la gente crea en nuestro proyecto, que sepan que estamos acá. Que sepan que pueden venir a visitarnos y ver cómo y dónde trabajamos. Enviamos en todo Chile, pero los repartos en Concepción los hago yo mismo y lo mejor puede hacer un paseíto a Hualqui y pasar a retirar sus productos y hacer este tour», alegremente informa nuestro entrevistado.

El sueño es crecer lento pero seguro, consolidarse con líder en fabricación de lámparas de madera en el Bío Bío, luego en el país y después exportar sus productos a diversos lugares del planeta y para eso siguen trabajando en nuevas líneas de productos, como cuadros en madera próximos a lanzarse y perfeccionando la técnica y procesos para hacer cada vez mejores y más detallados productos.

«Son cosas que están hechas con pasión, están trabajadas por manos locales y con gente que ha desarrollado la misma paciencia y pasión que desarrollé yo cuando empecé con esta locura. Aquí somos una pequeña gran familia, trabajamos con personas que son un encanto y muy buenos en lo que hacen, comprometidos, entonces se dan un ambiente de trabajo súper rico, donde yo todavía meto las manos y que da como resultado productos en los que hasta el más mínimo detalle tiene importancia», concluyen Lucas y Karen, la pareja que quiere conquistar al mundo en Modo Madera.

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