UNA SÉPTIMA VERSIÓN DE LA FIESTA DEL VINO CONFIRMÓ UNA VEZ MÁS EL COMPROMISO DE LA EMPRENDEDORA SANPEDRINA CON LOS GOLPEADOS VIÑATEROS INDEPENDIENTES QUE PASAN POR INCIERTOS MOMENTOS… SU ALEGRÍA Y UN ANÁLISIS DE LA SITUACIÓN DEL VINO EN ITATA Y EL RESTO DEL PAÍS JUNTO A ELLA Y LOS PROPIOS PRODUCTORES EN EL SIGUIENTE REPORTAJE DE REVISTA RÚA.

Septiembre, mes de fiestas, mes de volantines, mes de fondas, ramadas y empanadas y por supuesto, también mes del vino, sin duda uno de los emblemas de la industria nacional, que sin embargo hoy se enfrenta a un escenario que parece ser incierto.

En medio de esas dudas y temores, sin embargo, se levantan algunos ejemplos dignos de resaltar, que buscan seguir dando impulso a la vinicultura nacional y especialmente a aquella de producción artesanal, dedicada y consciente, como la de nuestro querido Valle del Itata.

Una de esas personas es Nury Gahona, dueña y fundadora de Santa Tienda, quien a pesar de dificultades propias y ajenas se las arregló para nuevamente organizar una tremenda fiesta para conmemorar y festejar el día nacional del vino.

Es precisamente en esa celebración, realizada en el Club de Campo Militar de San Pedro de la Paz, que aprovechamos para conversar con esta resiliente y combativa mujer que tras un complejo año vuelve con más fuerza que nunca y con las cosas claras.

También conversamos con los productores que se hicieron presentes en los festejos y analizamos junto a ellos la importancia de estas iniciativas y el complejo escenario que viven actualmente. Eso y más en el siguiente reportaje de Revista Rúa.

UNA CELEBRACIÓN QUE NO PARA

Con 10 viñas participando de la muestra y ofreciendo sus encantadores vinos y licores, esta séptima versión de la fiesta por el día nacional de vino que organiza Santa Tienda, llega también como una primavera para la líder de este hermoso proyecto.

«Este es el séptimo año que celebramos la fiesta del vino, y esta fiesta celebrarla para mí es harto, porque el año pasado estaba recién convaleciente de todo lo que me pasó, hoy día poder estar aquí, en un lugar hermoso, abierto, a diferencia del año pasado que estaba con tanto cuidado de tantas cosas, estoy súper relajada y súper contenta de poder seguir haciendo estas cosas, por en realidad faltan eventos de vino, la gente los pide», cuenta alegre mientras conversamos mirando la hermosa laguna chica de San Pedro de la Paz.

De manera similar lo valoran las viñas que participáron de los festejos.

Así lo confirma Gonzalo Chandía, fundador de Riveras de Chillán.

«Nury siempre hace tremendos eventos, tiene muy buen ojo para seleccionar las viñas, el público y las locaciones, siempre ha tenido muy buena convocatoria y eso es importante para nosotros como productores del Itata».

En la misma línea comento Soledad Prado, cofundadora de Viña Prado.

«Me parece fantástico, es una oportunidad para acercar viñedos distintos y tan especiales como los del valle del Itata a Concepción, que si bien es cierto hoy en día se está dando a conocer el valle, nunca está demás y las agradecemos un montón».

Desde aún más lejos, más precisamente desde el Valle del Aconcagua, visitó también el evento el destacado productor y viñatero Pedro Narbona, con sus Narbona Wines.

«Es increíble, yo trabajo con Nury hace muchos años, tanto con Narbona Wines como con viña 3 Monos, donde soy uno de los socios y me parece muy bien porque esto nos permite acercarnos a la gente, poder mostrar la cara, nuestros vinos, nuestra historia, contar lo que hacemos, porque es mucho más que una botella de vino. Por eso cada vez que me invitan vengo porque nos da una hermosa oportunidad»

CARIÑO Y APRECIO GENUINO

Pero atreverse a dar el paso y producir este evento en medio de la incertidumbre que se vive hoy en términos socio económicos no es fácil. Para Nury, sin embargo, es parte de la vida.

«Es cierto, veo un escenario un poco apretado, en Chile y mundialmente esta todo como compungido, pero creo que es un proceso, algo que va a pasar, un ciclo. Han sido años raros, con pandemia, cambios… no sé… pero los consumidores eventualmente se van adaptando a cada uno de esos escenarios, y los han preparado también para siempre probar nuevos vinos, nuevos proyectos y nuestra tienda es eso: apoyar a pequeños productos, a proyectos que tienen desafíos a menor escala, damos también ese espacio para que ellos se puedan reinventar y así también el público pueda probar nuevas cosas», explica.

Esa misma iniciativa y su constante apoyo no sólo le ha entregado reconocimiento a Nury y su Santa Tienda, sino que un genuino cariño.

«Me lo demuestra siempre, me lo dicen, me preguntan por las redes sociales cómo estoy, cuando me ven me abrazan, personalidades y conocedores del vino ya ven a Santa Tienda como un ícono o referente de la escena, y cada vez que escucho eso me siento tremendamente orgullosa, porque en esto 8 años nos ha tocado de todo, entonces todo lo que hemos sufrido, todo lo que hemos ‘pelado el chancho’, ha valido la pena, ha dado sus frutos», dice con sonrisa de oreja a oreja la emprendedora.

«Todo pasa por algo, el año pasado cuando yo me enfermé, pensé que mi tienda no iba a sobrevivir si mí, pensaba que Santa Tienda dependía de mí, y al mismo estaba súper agobiada también de pega, pero aprendí que no, que la tienda siguió existiendo y va a seguir existiendo esté yo o no, y eso es maravilloso, finalmente de eso se tratan las empresas, pero había temor precisamente por uno hace su trabajo con tanto cariño y dedicación, pero nuevamente es un proceso y debemos aprender de cada uno de esos desafíos. Por eso poder hacer esta fiesta, estar relajada, recibir el apoyo de las viñas que me viene a ayudar a organizar esto y no vienen a vender, porque la idea es que los venda yo en Santa Tienda, eso es súper satisfactorio, ahí se nota el cariño, el apoyo, porque para algunos es un costo bien importante, y eso demuestra el compromiso, porque también hay un vínculo estrecho con muchos de mis proveedores, nos preocupamos mutuamente y nos cuidamos también, hablamos de nosotros, es más que un simple lazo comercial. Es una cadena que finalmente da frutos, con la mayoría somos amigos, de verdad, y eso es lo que más me llena, lo que más me enorgullece de mi tienda también, las relaciones humanas que se han creado a lo largo de estos casi 8 años», añade emocionada.

MOMENTOS COMPLEJOS EN ITATA Y EL MUNDO

No se puede decir hoy por hoy que los viñateros están sacando cuantas realmente alegres, es más el mundo del vino está pasando por unas de sus etapas más complejas en años, sin embargo, los productores no bajan los brazos, aunque reconocen las dificultades, sobre todo las que se han vivido en nuestro vecino Valle del Itata, azotado no sólo por las dificultades de la pandemia, sino que también por incendios atroces y las recientes inundaciones.

«Es incierto, en el mundo del vino llevamos 4 años malos, con precios bajos, con poco rendimiento, este año sufrimos los incendios, se nos quemaron 7 hectáreas, no sólo eso, sino que de por sí estamos expuestos al humo, las grandes empresas nos pusieron un precio mínimo que no llegaba ni al 50% de nuestros costos entonces fue imposible cosechar, perdimos toda la fruta, rescatamos sólo lo que yo hago vino y bueno… después llegó el temporal, un frente que no vivíamos hace más de 10 años y después un mes después llega otro frente con más agua, pero así es la naturaleza y al que le gusta el campo tiene que aguantarse», señala el fundador de Riveras de Chillán.

En la misma tónica Soledad Prado indica que, «Hoy en día es difícil ser viñatero en el Valle del Itata, pero los fenómenos que hemos atravesado ponen de manifiesto lo que significa trabajar en la tierra. La gente da por sentado que vas al supermercado y te encuentras con las papas, los tomates, todo lo que necesitas para alimentarte, pero no saben lo que realmente hay detrás, y poder vivirlo a través de lo que ha pasado en el valle del Itata, permite de cierta forma acercar a esas personas a la realidad, a lo importante que es y el cuánto debemos valorar el trabajo agrícola».

«Al menos Itata está siendo bien reconocido, estamos haciendo vinos entretenidos, hay muchos productores y eso es importante porque le da vida al valle, hay vinos que hablan de los lugares, de las personas, y mientras más seamos mejor», agrega con optimismo Chandía.

«Yo creo que la vida es un ciclo y estos siempre ha sido igual… siempre han habido incendios, inundaciones cada 5 o 6 años, y los productores siempre han tenido la resiliencia para salir adelante y poder reinventarse. El público también se ha reinventado, han entendido que los vinos no tienen que ser perfectos siempre, porque el vino es algo natural, que viene de la tierra y es las condiciones van cambiando como el clima, cada año. La gente está más abierta a esos cambios también, a comprender, a vivirlo de manera distinta», comenta sobre el tema Nury.

La baja de precios de las uvas y la disminución del consumo a nivel internacional son claves para entender el escenario actual.

«A nivel global está muy complicado todo, hay mucha oferta, las exportaciones de la industria han bajado en casi un 30% en volumen y en valor, entonces anda mucho vino dando vuelta y eso repercute en menores precios de la uva, menor valor de mercado, etc. Y por lo mismo, instancias como las que ofrece Nury, son fundamentales para mostrarle a la gente que nuestros vinos, los vinos de pequeños productores, son otra cosa. No son vinos industriales como los que dominan más del 90% del mercado, sino que hay muchos viñateros que hacen cosas extraordinarias y que están al alcance de la mano», opina Pedro Narbona.

«Sí, a nivel mundial, el mercado vitivinícola está súper lento, ha bajado el consumo de vino y por lo tanto creo que con mayor razón estás instancias como las que ofrece Nury con su Santa Tienda, son importantes para poder acercar a los productores locales con los consumidores finales, porque en Chile tenemos una variedad vitivinícola maravillosa, somos un país muy diverso y lamentable mente los consumidores están acostumbrados a los vinos de retail y la industria, pero hay un trabajo muy bonito y muy potente que se viene haciendo de la mano de estas pequeñas producciones que es necesario que gente conozca», comenta Soledad, reafirmando la idea de su colega del Aconcagua.

Por lo mismo y con el cariño y compromiso que hay de por medio Santa Tienda promete seguir ofreciendo estas oportunidades para seguir haciendo crecer a la industria de los pequeños viñateros.

«La idea es seguir haciendo estos eventos, eventos pequeños de 100, 120 personas, donde de verdad se pueda disfrutar sin andar chocando, ni haciendo filas, donde las personas prueben nuevas viñas, nuevos vinos y se atrevan a descubrir las maravillas de nuestra tierra», cierra feliz, Nury Gahona, una referente y verdadero ícono de la escena vitivinícola en el Gran Concepción.

MIRA PARTE DE LA CELEBRACIÓN EN LA SIGUIENTE GALERÍA…


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